12 de abril de 2010

Pliego nº 15..............................'2ª Etapa'


Narración real (Parábola del abuelo)

“Un gran hombre tenía un hijo. No había escatimado ningún esfuerzo para que fuera parecido a él. Este gran hombre, anhelaba tener nietos y deseaba que su hijo se casara con una mujer que conocían, de gran belleza, muy inteligente, sana, con educación exquisita e incluso muy elegante.

¡Qué nietos tan maravillosos podría tener de ese posible matrimonio! Pero su hijo se dejó enamorar por una mujer de la vida y determinó casarse con ella. El padre se horrorizó pero, naturalmente, respetó la libertad de su hijo. ¡Ay! ¡Seguro que aquella mujer tendría enfermedades! Era grosera, nada instruida…

Y así fue: los nietos daban pena. Pero el abuelo dijo: A pesar de todo, ¡son mis nietos! Yo no puedo no amarlos. Y los amaré con todo mi corazón. ¿Qué puedo hacer, pues, para su bien?

Este gran hombre era poderoso en recursos. Envió a sus nietos a las mejores clínicas y aun subvencionó a investigadores para que al fin encontraran el remedio a estas enfermedades congénitas. Después los puso a cargo de reconocidas instituciones para que los educasen de la mejor manera posible.

Incluso hizo que alguna de sus nietas le fuera practicada la cirugía estética. No ahorró nada para que todos fueran a las mejores universidades. El mismo, que también era muy sabio, se puso a darles clases particulares.

En fin, con los años llegó a tener unos nietos espléndidos. Fueron tantas sus atenciones y sacrificios en pro de ellos, que consiguió que en algunos aspectos fueran aun mejores que aquellos que él deseaba que nacieran de aquella magnífica mujer que quedó soltera.

Pero estos nietos, los que habían nacido de la voluntad del padre, ¡cuán agradecidos estaban a la bondad del abuelo! Porque aunque sabían que no eran ellos los que él había deseado en un principio, se había volcado sin medida, para hacerlos lo más parecidos posible a él. ¡Ciertamente , este abuelo tan bueno, merecía toda su alabanza y gratitud!

Además, el abuelo había perdonado a su hijo de todos sus errores cuando este se lo pidió y lo había acogido nuevamente a él así como a su esposa, en su palacio, ¡con gran fiesta y alegría!”

He titulado esta historia “narración real”, porque lo es. Dios deseaba que Adán, los hombres, no se hubieran enmanillado con el pecado haciéndose enemigos de El. Deseaba que se hubieran amado como El los amaba. Siendo así, toda la historia de la humanidad habría sido diferente. No tan sólo la historia, sino que al ser esta distinta, hubieran nacido otros –fruto de uniones armoniosas- que eran los que Dios deseaba.

Dios tiene conocimiento de todos los seres posibles. Pero lo que El soñaba que llegaran a ser reales, por culpa del pecado –y de los continuos pecados- se frustraban. Y Dios respetó la libertad que El mismo había dado al hombre. Y nacieron otros descendientes: nosotros mismos. Pero, aunque no éramos los deseados, nos aceptó como a seres reales que somos. Y derramó, por los méritos de Cristo, su Espíritu desde el principio de la Humanidad, iluminando las conciencias. Después también nos envió profetas para instruirnos. Se encarnó el Verbo para darnos la salvación a todas las generaciones pasadas, presentes y futuras. Nos envió el Espíritu con la plenitud de sus dones. Y nos llamó a la santidad. Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia. Nos abre las puertas de su cielo.

¡Pero debemos ser humildes! Debemos reconocer con sencillez que no somos aquel que El deseaba. Pero nos lo ha dado todo, aun con más sobreabundancia, para que podamos llegar a ser condignos de sus deseos.

Así pues, ¡cuánta alabanza y gratitud redobladas merece de nosotros!

Alfredo Rubio (1919 - 1996)
España


Camino de Alegría








Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

-----------------

“La cruz son dos palos enjutos, enclavados y sobre esta cruz clavaron a Cristo. Muere y sobre esta muerte Cristo resucita. ¿Cómo va a resucitar Cristo y no va a resucitar la cruz? La Eucaristía es el fruto de ese árbol de la vida. Cuando Cristo en el juicio final venga con la cruz, no será la cruz muerta en la que murió, será el árbol frondoso de vida, Cruz resucitada.”


“¡Dios mío! Bendito seas por las ternuras que has puesto en mi ruta”.


“Amo la soledad interior pero el aislamiento le pesa a mi alma”.


“Haznos comprender que no podemos ser tus discípulos, tus amigos, sin ser, contigo, crucificados”.

12 de marzo de 2010

Pliego nº 14..............................'2ª Etapa'


Vectores de la Nueva Evangelización

El 6 de enero de 2001, iniciando el nuevo milenio y después de terminar el Jubileo del año 2000, el papa Juan Pablo II sorprendió con una Carta Apostólica invitando a todos los católicos a una singladura: a «remar mar adentro» (Lc 5,4). Con gran entusiasmo proclamaba la necesidad de una Nueva Evangelización. Sus palabras dichas con ardor recordaban la decisión que Juan XXIII tuvo cuarenta años antes en convocar el Concilio Vaticano II, diciendo que se debían “abrir las ventanas” de la Iglesia para que el Espíritu Santo la renovara.

Asumiendo las palabras de Pablo VI, propuso la tarea de la “civilización del amor” y de la renovación de la misma Iglesia atendiendo la Palabra que predica. Una “civilización del amor” que atiende la dignidad de toda persona humana, la solidaridad entre todos los pueblos de la tierra, la igualdad de toda vida humana y la fraternidad universal.

El equipo del Espacio Dolores Bigourdan deseamos subir a la “Barca de Pedro” con la esperanza que nuevos vientos nos lleven en este viaje. Estas ráfagas de viento son las que hemos venido a llamar “Vectores de Nueva Evangelización”. Estos vectores son los que, a lo largo de un tiempo, iremos anunciando y proclamando en este pliego mensual.

Recordamos la frase de Jesús: “A vino nuevo, odres nuevos” y por ello creemos, ante el cambio socio-cultural y religioso que se está dando en el mundo, debemos descubrir cuales son los impulsos del Espíritu que nos conduzcan a buen puerto, el cual es el Reino de Dios, que Jesucristo nos invita a comenzar a vivirlo ya aquí en la tierra.

Dice el texto evangélico que Pedro y los primeros compañeros confiaron en la palabra de Cristo entraron mar adentro y echaron las redes. «Y habiéndolo hecho, recogieron una cantidad enorme de peces» (Lc 5,6).

También nosotros, miembros de la Iglesia, deseamos aportar nuestro grano de arena en la construcción del Reino. Y te invitamos a que nos acompañes impulsados por el soplo del Espíritu.

José Luis Socias
España

La Cruz - el amor fiel


Dicen algunos sociólogos que, después de la sociedad industrial y la sociedad del ocio, entramos en una sociedad depresiva, una sociedad que carece de esperanza.

Una de las causas indicadas es la crisis de fidelidad y lealtad en todos los campos: matrimonio, amistad, negocios, empleo… Cuando no se cumple una promesa, cuando nos engañan, cuando nuestro jefe nos despide después de largos años de servicio, cuando las personas no cumplen sus compromisos, hay una herida profunda, un sufrimiento se instala, se pierde confianza… La infidelidad hace a la sociedad profundamente depresiva. Y cada infidelidad, por pequeña que sea, da ganas a la parte herida de hacer lo mismo. ¿Cómo romper este círculo vicioso?

Dirige tu mirada a Cristo en la cruz, contémplale a Él, que ha sido fiel siempre, hasta el final…

Jesús hubiera podido salvarse, pero escogió no renunciar a sus convicciones, a su amor; no hacer marcha atrás, a pesar de la amenaza de sufrimiento y muerte. Siendo fiel a sus palabras, él fue fiel a la vida. ¡Y es por eso que la muerte no tendrá la última palabra!

Pauline Lodder
Suiza

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

--------------------

“La cruz de cada día, regalo de Dios, llevarla pues con muchísima alegría.

Él es el camino de la verdadera vida.
Él nos da el querer obrar y es infinitamente activo con el alma que se le da totalmente.
No podemos llevar a los demás sino lo que hayamos recibido. Y sólo recibimos para dar.”



“Era José un hombre como tantos otros. Y que puede esperarse de un habitante de la aldea perdida como era Nazaret? Sólo trabajo todos los días siempre con el mismo esfuerzo.
Pero el nombre de José en hebreo significa Dios añadirá. Dios añade a la vida santa de los que cumplen su voluntad.
José podía hacer suyas las palabras que pronunció Santa María su Esposa
«ha hecho en mi cosas grandes Aquel que es todo poderoso, porque se fijó en mi pequeñez».
José supo vivir, tal y como el Señor quería. por eso, la Santa Escritura alaba a José afirmando que era Justo. En hebreo justo quiere decir piadoso, cumplidor de la voluntad divina, otras veces significa bueno y caritativo con el prójimo (servidor irreprochable de Dios). Justo es el que ama a Dios con el amor, orientado siempre en servicio de sus hermanos los hombres.”

12 de febrero de 2010

Pliego nº 13..............................'2ª Etapa'


Peregrinar con Santa Eulalia

Como todo peregrinaje, el que desde hace 40 años lleva al Santuario de Santa Eulalia de Vilapiscina (Barcelona) hasta Montpellier, tiene una razón de ser: ir a las fuentes de la fe siguiendo las huellas que otros hombres y mujeres han dejado. En este caso, reencontrar Eulalia, la joven de corazón fuerte y de fe intrépida que sin rodeos proclama su fidelidad a Cristo delante de aquellos que quieren negar su existencia.

Cuando la vida y el itinerario espiritual de una persona –aún que breve en este caso, pero no por ello menos intenso- han sido tan apasionantes como los de Eulalia, misteriosamente su paso por el mundo toma vuelos universales. El eco de su existencia se extiende más allá del pueblo, ciudad o país donde ha nacido y vivido. Eulalia es amada en muchos lugares. Uno de ellos, en Montpellier, en una parroquia en el centro de la ciudad donde los Mercedarios llevaron su devoción y donde se conserva su cráneo.

Peregrinar hasta esta ciudad del sur de Francia, año tras año, tiene su origen en un viaje que Alfredo Rubio hizo a Montpellier. Allí descubrió una parroquia dedicada a la Santa. Por el gran amor que Alfredo tenia a Santa Eulalia, y coincidiendo con el momento de la reapertura del Santuario de Vilapiscina, quiso proponer a su párroco, el Abbé Guy Paul, de hacer un ‘jumelage’ las dos comunidades que tenían por advocación a Santa Eulalia. Así se iniciaba la común devoción de dos ciudades hermanadas: Barcelona y Montpellier. Es así como este año celebramos ya 40 años de una amistad con unos hermanos en la fe.

Este peregrinar, ser itinerantes, nos invita a pensar en Eulalia y, de su mano, recorrer nuestro propio itinerario espiritual, a preguntarnos hasta que punto vivimos con pasión el seguimiento de Cristo, como es de fuerte nuestra fe y que capacidad tenemos de vivir comunitariamente la vida de Dios.

Eulalia, además, nos invita a amar la diferencia con profundo respeto. Este es uno de los rasgos más hermosos de la fe que profesamos: antes de ser de aquí o de allí, ricos o pobres, sencillos o inteligentes, somos personas con capacidad de amar y esto –para quien lo desea vivir de verdad- nos une desde las raíces existenciales.

Amando a Eulalia, hemos aprendido a querer a una comunidad de fe distinta a la nuestra. Hemos descubierto nuevos amigos. Hemos palpado la universalidad de la Iglesia.


Humildad óntica


No asuste a nadie el calificativo de “óntico”. Lo óntico es lo propio del ser. Probablemente pueda afirmarse que la humildad óntica es, en el realismo existencial, el nombre de la verdad aplicada al ser humano, que bebe de fuentes hispánicas de hondo calado. La humildad óntica es la cualidad del ser humano, que se reconoce gozosa y exactamente en aquello que es, ni más ni menos.

Parece que el ser humano tiene una fuerte tendencia a considerarse más de lo que es –cuando no, ni mucho menos, poca cosa-. Eso es fuente de conflictos cuando las idealizaciones se dan de bruces con la realidad.

Así, si diseñáramos un itinerario pedagógico realista existencial, sin duda alguna su objetivo sería hacer desarrollar la humildad óntica a quienes lo siguieran. Esto es, mostrar sucesiva y progresivamente a las personas todos los aspectos de su modo de existir, reconociendo las potencialidades y los límites, y asumiendo que nuestro ser no puede ser de otro modo.

Tras la sorpresa, la alegría y la aceptación, se llega a la humildad óntica, a la paz con la propia realidad y al entusiasmo por desarrollarla.

Natalia Plá Vidal
España

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.


-----------------------

“Refugiarse en la acción cuando el pensamiento está cansado o con dolor y regresar lentamente al recogimiento interior cuando la acción se convierte en invasión y amenaza sumergirse en nuestra vida interior.”


“El ejemplo no tiene mejor aliado que el silencio.”


“Mostrarme a todos sonriente y serena.
Ser simple, veraz, siempre humilde.
Serenidad constante sin que nada traicione ni el sufrimiento psíquico, ni la angustia, ni la tristeza; simpatía, verdadera bondad del corazón”.


12 de enero de 2010

Pliego nº 12..............................'2ª Etapa'


Tante


Hoy conmemoramos el 21 aniversario del fallecimiento de Dolores González viuda de Bigourdan, nuestra querida Tante.

Con el paso de los años, la figura de Tante ha permanecido y pervive en nuestro recuerdo. En este tiempo hemos ido cimentando en nuestra vida la experiencia de relación con Tante junto con todo lo que los demás nos han ido transmitiendo.

La vida de toda persona se va tejiendo de hechos, circunstancias, vivencias, sentimientos, experiencias. El conjunto va configurando un hermoso tapiz lleno de luces y sombras, dibujos, colores, intensidades, texturas y relieves.

Elaborar entre todos el tapiz de su vida, nos permitirá configurar un tejido más completo, aportando cada uno su experiencia, para conseguir con los recuerdos, vivencias y sentimientos re-elaborar el tapiz de una vida con todas sus luces y sombras: vida de una mujer fuerte y de fe intrépida.

Dolores González de Quesada –Tante-, nació en Las Palmas de Gran Canarias el 12 de junio de 1903. Era la decimotercera hija de D. Manuel González y Avilés y de Dña. Concepción Quesada y Denis.

En 1932 se compromete en matrimonio con Jaques Bigourdan Muxé, nacido el 2 de agosto de 1887 en Buch de la Reina (Francia). Jaques Bigourdan era Agente Consular de Francia en Las Palmas de Gran Canaria.

En verano de 1932, Tante viaja a Francia para conocer la familia de Jaques. Y el lunes 3 de octubre contrae matrimonio en la Capilla de la Orden Tercera de San Francisco de Asís, en Santa Cruz de Tenerife.

Sus primeros años de casados, viven en Tenerife. Después de dos intentos de atentados con carta bomba, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, traslada a Jaques a África (Camerún, Dakar, Casablanca...). Con ello empieza una nueva etapa en la vida de “Tía Lola”.

En África, su esposo Jaques realiza, como cartógrafo y naturalista, un trabajo científico y de investigación, escribiendo algunos tratados sobre balística.

En el año 1937, a las afueras de Casablanca, inician la construcción de su casa, la “Ferme Terese” con una pequeña reserva de animales (hiena, león, macacos,...) para su estudio y cuidado.

En Casablanca Tante se desplaza todos los lunes, en bicicleta, al Hospital para ayudar a los españoles en el exilio que estaban enfermos. Les distribuía libros y hablaba con ellos. Al mismo tiempo da clases de costura y de español. Con su marido organizaban tertulias.

Alrededor de 1950 Jaques es jubilado por enfermedad. Conforme fue avanzando su ceguera y su enfermedad requería más de la atención y cuidados de su esposa. Tante para poder cuidar de su marido, organizó en su casa un taller de costura con Mme. Dimortier, Mme. Trust, Pilar y Maruja Gómez Ibáñez y otras mujeres.

El 27 de junio de 1954, tras una larga y dura enfermedad, muere Jaques.

Luego de la muerte de su esposo, “tía Lola” permanece un tiempo en Casablanca. A su regreso a España, pasa temporadas en Sevilla con su hermano Juan, en Tenerife, Marruecos y Guamasa.

El 16 de octubre de 1962, a sus 59 años, Tante llega a Barcelona para iniciar otra nueva etapa. Cuando ya era viuda, cuando había cuidado a otros familiares, lo deja todo para atender una llamada trascendente en su vida e inicia una tarea que le era desconocida. Se puso otra vez en manos de otras personas: el sacerdote y médico, Alfredo Rubio de Castarlenas y la naciente Casa de Santiago.

Tante fue humilde y fuerte; de aquella invisible y recóndita fortaleza del alma, siempre dócil a las indicaciones que se le hiciesen cuando, bien discernía, que eran de Dios.

Tante murió en Barcelona el 12 de enero de 1989. Reposa en el claustro del antiguo Monasterio de San Jerónimo de la Murtra de Badalona.

Mantener vivo su recuerdo y compartirlo es muestra de nuestra inmensa gratitud a esa extraordinaria mujer. A ella, quien con sus silencios llenos de mensaje de Dios, con sus justas y firmes palabras hablaba profundamente a todo nuestro ser. Además Tante sabía escuchar. Y sus actos nos envolvían en una atmósfera de suave paz y de honda alegría.

Tan sólo ser un instrumento tuyo


El Espíritu Santo sopla sobre todos. Obra sobre todos los hombres que se dejan llevar por Él, aunque ni sean cristianos ni sean nada, pero sienten en su corazón que desean ser buenos, y desean ser al servicio de los demás, es decir, que son buenos. El Espíritu Santo obra en ellos.

Obra, cómo no, en los cristianos fieles, porque se puede ser cristiano pero muy poco fiel, muy poco abierto al Espíritu Santo. Y, cómo no, sobre la jerarquía; a veces nosotros, desde nuestros puntos de vista que creemos sinceramente acertados, pues podíamos pensar un poco que si uno pudiera hablar con el obispo, le diría que él debería hacer esto o lo otro, y cuánto más si pudiéramos hablar con el Santo Padre, en decirle que él debería tomar tal o cual medida oportuna. Pero es una pérdida de tiempo inútil ésta, porque no es asunto mío éste. Ya el Espíritu Santo, ése sí que es problema suyo inspirarlos a ellos. No es asunto mío, es asunto del Espíritu Santo, que inspira a todo el mundo. Pero, lo mismo digo, también nos inspira a nosotros, porque somos seres humanos y queremos ser hombres de buena voluntad, porque además somos cristianos que deseamos ser fieles. Y tercero, porque estamos juntos aquí, y “donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy para enviaros precisamente al Espíritu Santo”. Y con la fuerza del Espíritu Santo nosotros podemos pensar algo. Y en el fondo deseamos ser instrumentos suyos.


Con esta idea, se me ocurrió este soneto que escribí el otro día, para decir que queremos ser instrumentos de Dios. Pero, claro, Dios lo que quiere es que seamos instrumentos, no como un lápiz que yo utilizo y es un instrumento, y el lápiz escribe lo que yo quiero, pero un lápiz se deja llevar pero no tiene inteligencia, no tiene libertad; si acaso tuviera sensibilidad, diría que qué remedio, que ahora se tiene que mover, tiene que apretarse contra el papel, y lo haría a fuerzas, a rastra, y sería aburrido para él, porque lo que escribe ni le va ni le viene. Nosotros somos instrumentos, y sabemos que no somos más que instrumentos, no somos dioses. Pero Dios quiere que seamos instrumentos, precisamente, seres humanos, vivos, inteligentes, y que por lo tanto nuestra colaboración a Él siendo instrumento ha de ser un gozo inmenso, y que lo hagamos felices, y que solamente así podamos ser instrumentos buenos de Dios. No instrumentos como un lápiz que se deja llevar. No, no servimos así, sino que somos inteligentes, libres, llenos de libre voluntad para querer ser instrumentos libres. El soneto dice así:

Tan sólo ser un instrumento tuyo.
Eso es lo único que yo deseo.
Cuanto más viejo aún mejor lo veo.
Cada día que pasa, más lo intuyo.

¿Por qué a veces, con miedo grande huyo
de hacer tu voluntad si claro leo
es lo más óptimo y hasta entreveo
lo es para ambos? ¿pues por qué rehuyo?

Aquí, en este cuarteto es lo que yo desearía ser, mansamente, humildemente, un instrumento en su mano, pero todavía aquí yo me concibo como un instrumento como puro lápiz, un instrumento así, sin libertad, para pasar al segundo terceto y decir que así no es, es de otro modo.

¡Ser lápiz en tu mano al describirte!
Y entre los otros, voz para explicarte.
Mi alma contigo, pueda algo decirte.

Mas sé también que quieres mi albedrío;
sea con gozo cuanto pueda darte;
no a rastras y a la fuerza y con hastío.

Ser lápiz en tu mano al describirte. Malo, o sea, decir que quiero ser un instrumento tuyo, abandonado, como un lápiz, y escribo, bueno, un lápiz escribe cosas de Dios pero las escribe Dios, pero yo las escribo con mi punta de lápiz pero yo no intervengo.

Y entre los otros, voz para explicarte, sí voz, pero bueno, es Él, yo instrumento, dice por mi voz lo que quiere.

Mi alma contigo pueda algo decirte. Aquí ya es un puente en que ya me siento un poco más sujeto con Él y decirle algo a Él, ahí ya esto es una transición, pero el segundo terceto es lo que es verdad: Mas sé también que quieres mi albedrío. Que yo sea un instrumento muy especial lleno de libertad, de iniciativa, de colaboración, de aportar todo lo que yo pueda. Sea con gozo cuanto pueda darte. Que me alegre profundamente, no como el lápiz. No a rastras y a la fuerza y con hastío. Un instrumento así no sirve para nada, sino que he de estar lleno de gozo en todo aquello que yo pueda dar, que sea con gozo. Una sintonía viva de Dios y nosotros.

Alfredo Rubio (1919- 1996)
España


Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

-----------------------

“Dulce y paciente siempre”


“El silencio evita la dispersión. Es el guardián seguro de la humildad”


“Actuemos sobre aquellos que nos rodean no con una vana predicación… sino con el ejemplo de nuestra vida”


“Saber comprender nuestro tiempo y no desesperarse por el futuro”

12 de diciembre de 2009

Pliego nº 11..............................'2ª Etapa'


María de Guadalupe: mensajera de la unión de dos culturas


Es muy difícil para un mexicano o mexicana escribir con mesura sobre la Virgen de Guadalupe. Ella es un icono que vemos desde la cuna, nos acompaña durante toda la vida y preside el lecho de muerte. Es una síntesis de nuestras raíces, ejemplo luminoso de cómo Dios mismo se acerca a los pueblos con amoroso cuidado, para expresar su cercanía en las categorías que ellos entienden. Guadalupe constituyó en sí misma un mensaje comprensible tanto para los indígenas como para los españoles del siglo XVI, y provocó la conversión masiva de los naturales de México, lo cual no habían logrado los misioneros franciscanos, incluso con sus mejores energías durante diez años de paz. Dos pueblos, dos historias, dos culturas, uno de ellos derrotado, el otro vencedor, no era fácil que pudieran fundirse en una nueva forma de relación. El Evangelio había llegado como la religión de los vencedores, aunque hablara de un Dios amoroso y cercano. Los misioneros se sentían horrorizados ante las expresiones religiosas de los aztecas y otros pueblos vecinos, que vivían en perpetuo estado de guerra para poder ofrecer sacrificios a su dios. Los indígenas, de una intensa y vital religiosidad, estaban entristecidos por la desautorización de sus tradiciones. ¿Cómo se llegó a una síntesis en la que ellos pudieron entender la universalidad del mensaje del Evangelio, y se sintieron valorados y rescatados, también en lo mejor de sus propias tradiciones?

La narración de Guadalupe, llamada Nican mopohua (“Aquí se cuenta”), fue escrita en náhuatl por Antonio Valeriano, un gran sabio indio de la primera generación cristiana, como resultado de lo que, según la tradición, Juan Diego contó durante los 17 años que sobrevivió a la aparición de María en el Tepeyac. El texto náhuatl es de una gran belleza, y su traducción al castellano presenta especiales dificultades porque la lengua de los mexicas era muy densa de contenidos, muy rica en matices, y había que hacer varios circunloquios en castellano para dar la idea que contenían pocas palabras en la lengua original. En esta página recogeré tan sólo algunos párrafos de la espléndida traducción del P. José Luis Guerrero, Director del Instituto de Estudios Teológicos e Históricos Guadalupanos de la Arquidiócesis de México.

Juan Diego era un indígena pobre, pero digno (no vivía en la miseria, tenía una casa en Cuautitlán), que se había convertido al cristianismo y un sábado, muy de madrugada, se dirigía a la catequesis a México Tlaltelolco. Cuando se acercaba al cerro del Tepeyac, oyó claramente el canto de pájaros preciosos y aves canoras. Para el indígena, aquella montaña era lugar de encuentro con la diosa madre, y la música era un modo privilegiado de culto y comunicación con la divinidad. El cerrito era el lugar por donde salía el sol, para el indígena era Tonatiuh, el dios sol. Cesan los cantos, y todo queda en calma. Entonces oye que lo llaman desde arriba: “Mi Juanito, mi Juan Dieguito”. Una forma de dulce cortesía mexicana, que lo llama por su nombre cristiano y lo trata con alta dignidad. Él, con alegría y sin turbación alguna (los mexicas no temían a lo divino; para ellos la relación con la deidad era ocasión de fiesta), sube al montecito.

“Y al llegar a la cumbre del cerrito, tuvo la dicha de ver a una Doncella, que por amor de él estaba allí de pie, la cual tuvo la delicadeza de invitarlo a que viniera juntito a Ella. Y cuando llegó a su adorable presencia, mucho se sorprendió por la manera que destacaba su maravillosa majestad: sus vestiduras resplandecían como el sol...”. Lo divino estaba presente allí sin duda. Pero Ella, lejos de ser altanera, lo espera no sentada como correspondería a una reina azteca, sino de pie, y lo llama a que se acerque y le pregunta: “Hijo mío el más pequeño, mi Juanito, ¿a dónde te diriges?” Él responde que va a México Tlaltelolco “en pos de las cosas de Dios”.

Ella, “acto continuo con él dialoga, le hace el favor de descubrirle su preciosa y santa voluntad. Le comunica: “ten la bondad de enterarte, por favor pon en tu corazón, hijito mío el más amado, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, y tengo el privilegio de ser Madre del verdaderísimo Dios, de Ipalnemohuani (Aquél por quien se vive), de Teyocoyani (del Creador de las personas), de Tloque Nahuaque (del Dueño del estar junto a todo y del abarcarlo todo), de Ilhuicahua Traltipaque (el Señor del Cielo y de la Tierra). Mucho quiero, ardo en deseos de que aquí tengan la bondad de construirme mi templecito, para allí mostrárselo a ustedes, engrandecerlo, entregárselo a Él, que es todo mi amor, a Él que es mi mirada compasiva, a Él que es mi auxilio, a Él que es mi salvación”.

Estas palabras tenían un contenido de extraordinario valor para un indio, pues se da cuenta de que la Madre del Dios cristiano es también Madre del Dios mexicano. Los antiguos mexicanos creían en un Dios único, del que los demás eran sólo aspectos. Pero no era alguien que se ocupara directamente de los seres humanos. Por otra parte, para los mexicanos la nación era el templo. Al haber sido destruidos los tempos mexicas, ya no había nación mexicana. Así, el hecho de que Ella pida un templo para mostrar a su Hijo, quiere decir que la nación va a resurgir, sin contradicción entre lo más profundo de las tradiciones indígenas y la novedad del Dios cristiano.

Y sigue: “Porque en verdad yo me honro en ser madre compasiva de todos ustedes, tuya y de todas las gentes que aquí en esta tierra están en uno, y de los demás variados linajes de hombres, mis amadores, los que a mí clamen, los que me busquen, los que me honren confiando en mi intercesión. Porque allí estaré siempre dispuesta a escuchar su llanto, su tristeza, para purificar, para curar todas sus diferentes miserias, sus penas, sus dolores”.

Para los mexicanos, cuyos padres y hermanos mayores con frecuencia morían en guerra o en los sacrificios, la madre era la formadora, tierna pero firme, que enseñaba y corregía. El rostro materno de Guadalupe era lo más elocuente que los mexicanos podían entender.

Existen tratados enteros sobre el “códice” de la imagen de Guadalupe: su rostro mestizo es significativo en sí mismo para personas de ambas culturas. En ella el español veía obivamente la Virgen María en su esplendor, la mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies. Y el indígena percibe una hija de español y mexicana, portadora de Dios (tiene el manto de estrellas, y en el vestido, justo sobre el vientre, la flor de cuatro pétalos que simbolizaba al dios Quetzalcóatl) pero ella no es Dios (el resplandor divino lo tiene detrás y la ilumina desde el frente, no surge de su persona). Está embarazada (tiene el lazo negro de las futuras madres) y es doncella (peinada con el pelo suelto y raya en medio). Es una maravillosa y expresiva síntesis que habla al corazón de dos culturas, de dos pueblos “que en esta tierra están en uno”. María de Guadalupe, dijo Juan Pablo II, es ejemplo de una “evangelización perfectamente inculturada”. Muestra de amor y cercanía, mensajera de Cristo, del que sigue diciéndonos: “Hagan todo lo que Él les diga”.

¿Sabremos nosotros, como Ella, inculturar el Evangelio en la sociedad digital de hoy para que lo comprendan los más jóvenes?

Leticia Soberón
Italia

¿Qué celebra un cristiano en la Navidad?


Comencemos por decir que en el calendario de la Iglesia, Navidad es una fiesta –la solemnidad del día 25 de diciembre– y un tiempo –las semanas que van desde el día de Navidad hasta la fiesta del bautismo del Señor–: un día y las subsiguientes semanas para profundizar en el misterio de la Encarnación.

Frecuentemente relacionamos el término ‘misterio’ con algo confuso, no plenamente conocido; si bien en los escritos del Nuevo Testamento misterio tiene mucho que ver con actividades de orden cognoscitivo (conocer el misterio, Mc 4, 11; revelar el misterio, Ef 3, 9) en los escritos de san Pablo el término tiene que ver directamente con el acontecimiento Cristo: la revelación de Dios y la reconciliación de los hombres, el acontecimiento revelado por Dios a través de Cristo (Ef 1, 9-10). En el campo de la teología y de la catequesis el término hace referencia al actuar de Dios a favor del hombre, a las intervenciones de Dios en la historia para salvar al hombre. Desde esta perspectiva tenemos que el misterio de la Encarnación inauguró una nueva manera de acercarse Dios a los hombres para salvarlos.

En nuestros días, cuando asistimos a un relativo bienestar, y si la ciencia y la técnica nos han acostumbrado a seguir la secuencia causa-efecto, al presentar la obra de Dios como ‘salvar al hombre’, sigue una pregunta: ¿de qué me salva Dios? Dios te salva de ‘ti mismo’, de permanecer encerrado en ti, de considerarte el centro y el fin de todo: «¿De qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?» (Lc 9 25).

Por el misterio de la Encarnación el Hijo de Dios asume una existencia humana. ¡Una existencia como la nuestra!, el Hijo de Dios se incorpora a nuestra historia en un tiempo y en una cultura concretas. Por el misterio de la Encarnación el Hijo de Dios se somete a las limitaciones y contingencias de nuestra existencia, existe como todos los seres humanos llegamos a existir y con ello asume la condición de doliente de modo que puede com-padecerse de todo hombre y de toda mujer.

A decir del concilio Vaticano II, en el Verbo encarnado Dios revela al hombre su vocación y su identidad más universales (Cf. Gaudium et spes, 22) porque Dios se une a todo ser humano de manera que a partir del misterio de Jesucristo nada legítimamente humano es ajeno a Dios; toda realidad de cada hombres es susceptible de ser asumida por Dios. ¡La encarnación sí que nos hace hermanos en la común existencia!

En la liturgia cristiana la celebración es una invitación para ponernos delante del misterio y gozar de él contemplándolo; ahora bien, al misterio se accede por la fe toda vez que el misterio es acontecimiento en el diálogo de salvación Dios / hombre. Para celebrar es preciso antes, que quien celebre sea un creyente, porque es desde esta actitud creyente que el hombre puede detectar la presencia y cercanía de Dios en el misterio.

En la celebración de los días de Navidad el creyente se sitúa, en palabras de san Agustín, ante «el admirable intercambio que nos salva», pues por el misterio de la Encarnación el Hijo de Dios se hace hijo de hombre a fin de que los hijos de hombre lleguemos a ser hijos de Dios en plenitud (Cf. Sermón 128). Ningún ser humano, ni ninguna realidad humana, puede quedar al margen de la salvación que Dios realiza en Jesucristo.

La cultura de nuestros días nos impulsa a llevar una vida fragmentada, las personas en nuestros días se ven abocadas a desarrollar su historia en lugares-compartimento en los que desempeñan un rol o función, en tal situación la persona necesita de un centro integrador, de un eje que le de continuidad como proyecto humano histórico más que como protagonista de anécdotas. Por el misterio de la Encarnación y por todo lo que implica esta ‘solidaridad’ del Hijo de Dios con todo lo humano, bien puede ser el proyecto cristiano que nos revela el Verbo encarnado el centro de nuestra existencia fragmentada.

Tadeo Albarracín
Colombia

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

---------------------

“ Si el cuerpo y el alma están en dolor y, a la vez, la presencia divina se oculta, hay que refugiarse en un trabajo o en una acción muy apacible que, poco a poco, restablezca el equilibrio interior.”


“Aprendamos a encontrar en cada alma el punto por el cual tiende aún al infinito, a Dios.”


“Tengo sed de paz.
Sed de simpatía profunda, de ternura, de unión.
Sed de entregarme, de dar, de comprenderlo todo y de compartirlo todo.
Tengo sed de mostrar miasma al desnudo a otras almas que me son queridas.”