12 de abril de 2012

Pliego nº 39


Rosa Deulofeu*

Al empezar el día, la lectura del evangelio. Siempre con una sonrisa y con algún comentario sobre las palabras del buen Dios. Un desayuno compartido, sencillo, con las cuatro cosas que la economía solidaria que voluntariamente vivíamos nos permitía probar, pero con la alegría de saber que teníamos algo para comer. Iniciar el día compartiendo lo que hacíamos a lo largo de la jornada era uno de los rasgos que nos unía a lo largo del día. Al fin y al cabo, teje lazos y fortalece vínculos, porque permite pensar en lo que el otro lleva en el corazón y en la cabeza, y saberse muy unido en muchos momentos del día, cuando se piensa en quienes viven bajo un mismo techo.

Su jornada laboral la vivía siempre desde el servicio, ya sea para atender a tantos y tantos jóvenes que se acercaban, como para compartir el tiempo con quien quería desahogarse de todo aquello que desasosegaba su corazón. La atención a los más desvalidos casi cada día tenía un lugar en su corazón o su oído, escuchando las angustias de un joven en situación desesperada, las inquietudes de aquel que se descubría de repente sin norte, las incertidumbres de quienes les abrumaba el sin sentido, los ahogos de quién tenía que tomar decisiones valientes y emprendedoras, y compartirlas con alguien con criterio sosegaba su sufrimiento.

Ella era así. Rezumaba aquel olor de quien en medio de la tormenta sabe que puede arraigarse, dónde encontrar amparo, cobijo y serenidad. Ella era así, consuelo y apoyo para tantos otros que a la vez eran el motivo de su vivir, para poder desvivirse por ellos, para poderse entregar, agachándose y lavarles los pies, secándoles las lágrimas o intercambiándoles su peculiar e identitaria sonrisa que sólo la fe puede hacer tan transparente y patente.

Ella era así para que los demás fuéramos así. Era el sentido de vivir para algunos, era el raudal de alegría cada mañana para otros. Era toda transparencia, sin querer esconder sus debilidades y temores, sabiendo que Dios trabaja con la debilidad humana y la enaltece. Era instrumento a su servicio; conocedora de los propios límites y trabajaba con esfuerzo la humildad y pobreza de su ser, se anclaba en Él para devenir co-creadora con Él y ser toda una con el Creador.

Amable, por el hecho de hacerse fácilmente estimable. Humilde, por el hecho de reconocerse limitada y habiendo también fallado a los amigos. Transparente, por el hecho de no querer parecer lo que no era, no querer engatusar con falsas ilusiones ni hacerse poseedora de la verdad. Realista, en cuanto que no negaba las dudas, las inseguridades e inquietudes que su corazón también vivía. Creadora de confianzas, trabadora de puentes entre los enemistados o contrariados. Sufridora, por los que se sabían divididos entre ellos. Con voluntad de traer la paz y el entendimiento allí donde no lo había, en medio de la iglesia o entre los amigos más distantes.

Este fue el testigo y testamento de una mujer referente por tantos otros. Esta era la amiga que no se distanciaba incluso cuando pensábamos diferente y vibrábamos por diferentes proyectos de vida. Esta fue la mujer cuidadora de tantos y tantas, el secreto de la cual fue saberse cuidada por Dios entrañablemente. Esta era Rosa, con fragancia de flor, nacida en pleno abril. Con deleite de Dios y de los otros, con afán para vivir su plenitud como mujer creyente desde la coherencia.

Rosa de abril, cuidadora nata, mujer de cruz y de resurrección, sabedora que ésta está más allá del éxito y del fracaso.

Marta Burguet i Arfelis
Barcelona (España)

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* Rosa Deulofeu i González, nace en Barcelona el 29 de abril de 1959. Vive su adolescencia vinculada al centro parroquial de San Justo y Pastor, y la parroquia de San Jaime. En 1981 entra a formar parte del grupo Claraeulalias, donde vivirá la fe durante 13 años de su vida. Durante estos años cursará los estudios de Biblia y Teología y desde la Asociación cultural Ámbito María Corral, se introducirá en los medios de comunicación, elaborando un amplio número de guiones radiofónicos y artículos de prensa donde se traslucen los valores humanos y espirituales que vivía. En aquellos años inicia su dedicación al trabajo con los jóvenes desde la educación en el tiempo libre en el Movimiento de Centros de Esplai Cristianos, movimiento que presidirá. A partir de ahí inicia sus trece años de trabajo en la Delegación de Juventud del Arzobispado de Barcelona, creando la Escuela de Plegaria de Jóvenes en la catedral de esa ciudad, trabajando interdiocesanamente en el Directorio de Pastoral de jóvenes y las preparaciones de los encuentros del Espíritu. Participa como Madre Conciliar en el Concilio Provincial Tarraconense y activamente en las Jornadas Mundiales de la Juventud de Santiago de Compostela, París, Roma y Toronto. Coordina el encuentro de Taizé celebrado en Barcelona en el año 2000 y destina sus últimos esfuerzos a la preparación del encuentro del Papa con los jóvenes en Madrid. Por aquellas fechas se le declara una enfermedad terminal que interrumpe su activa vida de servicio. En sus meses de enfermedad no deja de mostrar su esperanza, siendo acompañada de los suyos y de las muchas muestras de apoyo de tantos y tantos jóvenes a los que había sostenido en la fe. El 5 de enero de 2004 los Magos le traen el regalo del abrazo eterno con Dios Padre.

Atisbos




Imagen con un escrito o pensamiento de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer un espacio de reflexión.


12 de marzo de 2012

Pliego nº 38


Rescatar el medio mundo que forman las mujeres

Vivo en una zona rural de Colombia y quisiera que este escrito, realizado por un hombre, fuera un sentido homenaje a las mujeres, pero en especial a las mujeres campesinas.

Escena 1: Al darse inicio en la eucaristía de nuestra vereda, que se celebra todos los primeros domingos de mes, el sacerdote comenzó pidiendo por las mujeres, especialmente en su mes, especialmente en la celebración del Día Internacional de la Mujer, especialmente por el día a día que es de la mujer y para ello pidió un caluroso y efusivo aplauso.

Escena 2: En la película The Help, (Criadas y Señoras), del director Tate Taylor, hay una escena conmovedora y es cuando Aibileen (Viola Davis), ingresa en el templo un domingo para el oficio y es recibida con una cascada de aplausos, el pastor la hace subir hasta el altar para que sea reconocida por toda la comunidad. Reconocimiento por su valentía, que no es otra cosa que hablar de sus experiencias, de su día a día, de sus vivencias como mujer negra al servicio de los blancos.

Un sencillo gesto como el aplauso para reconocer el trabajo, el esfuerzo, la dedicación, la abnegación del día a día de alguien tan importante como las mujeres. Sí, un reconocimiento puntual y a veces efímero, pero no por ello menos importante.

La chilena y ex presidente de Chile, Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, indicaba en su saludo el pasado 8 de marzo, "En este Día Internacional de la Mujer, me uno a las mujeres del mundo en solidaridad por los derechos humanos, la dignidad y la igualdad, un sentimiento que compartimos millones de personas y que nos lleva a luchar por la justicia y la inclusión. En este primer aniversario de ONU Mujeres, saludo a todas las personas, gobiernos y organizaciones que trabajan a favor del empoderamiento de la mujer y de la igualdad de género. Sepan ustedes que trabajamos con el mayor compromiso de cara al futuro"

En este sentido Ban-Ki Moon, Secretario General de la ONU, señalaba que "Pese a este impulso, falta mucho para que pueda decirse que las mujeres y las niñas gozan de los derechos fundamentales, la libertad y la dignidad que son su derecho de nacimiento y que garantizarán su bienestar. Esto es más evidente en las zonas rurales del mundo. Las mujeres y niñas de estas zonas, a quienes está dedicado este Día Internacional de la Mujer, componen la cuarta parte de la población del mundo, pero suelen ocupar los puestos más bajos en todos los indicadores económicos, sociales y culturales, desde los ingresos y la educación hasta la salud y la participación en la toma de decisiones..."

Las sociedades rurales siguen siendo unas sociedades ancladas en el pasado, es decir, patriarcales y sobre todo machistas. Hemos de hacer una reflexión serena entre todos. Una reflexión donde reconozcamos que mujeres y hombres somos iguales en derechos, pero también en dignidades y que ambos somos plenamente humanos, a veces se nos olvida eso. Hace falta una reflexión y una acción donde edifiquemos lo común, pero también reconociendo lo que tenemos de diferente.

La Iglesia trabaja por la Evangelización, a veces llamada también Nueva Evangelización. Pero si queremos construir la Nueva Evangelización partiendo del hecho de que la mitad de la humanidad está esclavizada tan injustamente, tan milenariamente, sobre esa situación es inútil hacer nuevas evangelizaciones. Mientras no tengamos una base firme de partida, que es la liberación total de media humanidad -que son las mujeres- no habrá punto de partida. Hay que empezar por aquí, creando un buen cimiento y en este caso el cimiento de la nueva evangelización es liberar a las mujeres de la esclavitud a la que están sometidas desde hace milenios, menospreciadas, minusvaloradas, sometidas, manipuladas, obligadas.

Pensemos en lo siguiente: en los primeros días de desarrollo todo feto va para mujer. El cromosoma ‘Y’, antes de desviar hacia el camino masculino, realiza una involución en el camino femenino recorrido, es decir, retrocede. Como consecuencia, al que va para hombre le quedan rasgos de haber iniciado el camino hacia mujer. Así pues la mujer es un prototipo con un plus profundo sobre el hombre que es el de la caseidad* y su corazón maternal y eso se manifiesta en todas sus actuaciones, sean niñas, viejas, solteras, casadas, enfermas, sanas, célibes por el Reino de Dios. Una mujer siempre es CASA y amor maternal para todo el mundo. Y si resulta que la mujer es prototipo y nosotros los hombre nos creíamos que éramos los reyes del universo sentados el nuestro trono de semidioses, hemos quedado destronados, y por otra parte no tenemos muy claro nuestro plus; pasamos como hombre por una época de perplejidad.

Y si es así, podríamos pensar: ¿por qué Cristo se hizo hombre y no se hizo mujer? Sencillamente porque se hizo servidor. La esencia del hombre es ser servidor heroico, dar la vida si es necesario para defender a las mujeres, defender a los hijos con las mujeres. Y en ese carisma nuestro de varón, no es sólo defender, se extiende a defender a todo ser que necesite ayuda, que sea inválido de alguna manera, como pueden ser los enfermos, los encarcelados, los prisioneros, los despreciados, los marginados. Es de nuestro carisma ser heroicos. Y sacrificados. O sea que la dignidad del varón es hacerse servidor y sacrificado heroicamente; la dignidad es ser heroico en el sacrificio necesario al servicio de la otra media Humanidad que son las mujeres.

Cristo no solamente escoge ser hombre para ser la parte más sacrificada de la humanidad, nos da ejemplo de heroicidad y muere en cruz por amor y por servicio. Nosotros tenemos a Cristo como ejemplo de ser hombre, ser servidores y ser heroicos. Aquí hay que pensar cómo se desenfocan entonces esas feministas que, no dándose cuenta de su gran dignidad, y siendo mujeres y aprovechándose de ser mujeres para vivir esa dignidad máxima que les corresponde en este orden, querrían ser como hombres.

Urge pues, como afirma Juan Miguel González-Feria en su propuesta de ‘Líneas de futuro de la sociedad’, que el varón recomponga su identidad. “Ésta, sólo podrá rehacerla a partir del realismo, a partir de la cordial aceptación de la arquetipez de la mujer. Es hora de que os varones aceptemos con decisión y con alegría, el plus propio de lo masculino. El pertenecer a la media humanidad que puede llamarse ‘frustrada’ a favor del conjunto” Por tanto, el papel de custodios y de soportes de la mujer en la maternidad. Es una tarea no menos importante que la femenina y que posee su propia especificidad. Hay que vivirlo sin complejos y sin prepotencias.

Y para terminar, no deberíamos de cansarnos de dar gracias cada día, por el aporte de las mujeres al mundo en general, para que este sea un poco mejor y más humano. Por eso a todas las maestras, amigas, mujeres, compañeras, madres, tías, abuelas, etc., feliz día de la mujer trabajadora.

*caseidad: esencia o plus de la mujer porque ella es casa; todo lo que hace, toda su prolongación, todo es la caseidad: es la prolongación de la mujer, es su marco, es todo lo que la rodea. Una mujer es casa, no puede dejar de ser casa en ninguna circunstancia, esté como esté y donde esté, y con el estado jurídico que tenga.

Mauricio Chinchilla
Barichara (Colombia)


Atisbos


Imagen con un escrito o pensamiento de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer un espacio de reflexión.

12 de febrero de 2012

Pliego nº 37


Santa Eulalia, mujer de caridad intrépida

Escuchando las noticias y leyendo los periódicos con frecuencia me pregunto cómo es posible que el mundo esté tan sordo. Hay dos terceras partes de la humanidad clamando por situaciones de penuria, de injusticia flagrante y parece la otra parte no oiga nada. Por otra parte, todos hablamos y hablamos, decimos que nos preocupa esta problemática, que estamos buscando soluciones, pero nunca terminamos de encontrarlas, y cuando se encuentra alguna, siempre hay algún país que se resiste a aplicarla. Quizás es que lo que hacemos es gastar palabra porque es más barato que gastar recursos. ¿Será que esta sordera nos interesa y por eso no queremos curarla? Dice el refrán que no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Por otro lado cada día se escuchan en tertulias radiofónicas o televisivas e incluso en conversaciones entre amigos, cantidad de palabras vanas y que no llevan a nada. Cuántas conversaciones vacías, para pasar el tiempo, hablando de cosas superfluas y sin sentido. En esta vida no todos estamos llamados a ser buenos oradores, ni a tener conocimientos de todos los temas, pero sí a poder decir algo interesante, que resuene en nuestro corazón y en el de los demás. En definitiva estamos invitados a “hablar bien”, es decir a tener una palabra buena y verdadera con la que alegrar nuestra vida y la de los demás.

El domingo 12 de febrero celebramos la fiesta de Santa Eulalia, a quien tengo especial devoción desde hace muchos años. Etimológicamente Eulalia, significa la que habla bien, la “bien hablada”. Seguramente no hablaba de manera exquisita ni diciendo florituras, pero sí que decía lo que quería decir con claridad y rotundidad. Y sin duda hablaba con frecuencia de Dios, que siempre es una manera buena y nueva de hablar, de comunicar una palabra novedosa y esperanzada a las personas que nos rodean y conforman nuestra vida.

Sta. Eulalia cuando encontró el momento oportuno supo visitar al emperador romano Diocleciano, y haciendo honor a su nombre, "hablar bien", le Habló con amor y con gran libertad de espíritu, aunque sabía que sus palabras le reportarían el martirio. Hablar ante aquellos que no quieren escuchar y solamente buscan imponer su criterio no es nada sencillo y requiere de gran fortaleza. Saber decir en cada momento lo que corresponde es una gran virtud.

Nosotros ante el mundo y los distintos eventos que en él acontecen, igual que Santa Eulalia de Barcelona, tenemos que saber hablar diciendo en cada situación la palabra más oportuna. Esa oportunidad nos la dará nuestra capacidad de estar unidos a Dios y de llenarnos de Espíritu santo. Ya nos dijo Jesús: “No os preocupéis de cómo defenderos, o qué tenéis que decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora que es lo que hay que decir” (Lc 12,8) Su presencia unas veces nos dejará ver toda la bondad que hay en las personas y en la realidad que nos rodea y otras nos llevará a señalar aquellas cosas que obstaculizan la vida y que nos impiden desarrollarnos como personas, como hijos e hijas de Dios.

Pero para poder superar la sordera de nuestro mundo, tendremos que hacer lo que hizo santa Eulalia y tantas otras mujeres, atreverse a tocar la realidad, a conocerla y amarla, para después, llevados del Espíritu Santo, expresarla en voz alta, sin aspavientos, con humildad, pero con la autoridad que da el encarnarse en la realidad. Con frecuencia nos alejamos de la realidad con largos discursos que hacen que la gente se pierda en medio de tanta palabrería. Hay que tener la fortaleza de tocar el dolor, aunque ello nos haga sufrir, de palpar la injusticia, aunque nos deje un fuerte malestar y sobre todo, de no permanecer nunca indiferentes y estar dispuestos a convertirnos en cada momento para llegar a ser una llamarada de caridad que encienda el corazón de la gente.

Hay que tocar la realidad con delicadeza y ternura. Muchas veces los poderosos, cuando quieren tocar la realidad la pisan, la aplastan. Imponen sus condiciones con un grito de prepotencia con el que pretenden ahogar los gritos de los que sufren. Gritar para no oír, porque sus palabras ocupan tanto lugar que no caben otras reflexiones, es tan cierta y segura su razón que les impide escuchar cualquier otra palabra que alguien pueda proclamar o expresar.

Y ante estas imposiciones no existe una palabra con mayor claridad y fuerza que la de la propia vida. La vida muestra a Dios escondido en el trasfondo de las cosas y de los acontecimientos. Es el testimonio de la vida el que da credibilidad a la palabra que anunciamos. Es la palabra encarnada la que se proclama con el propósito de ayudar a los hombres a que vivan y sean más felices.

Santa Eulalia porque estaba bañada de Dios y con la intrepidez que le dio caridad, tuvo el gesto de valentía de enfrentarse al emperador, con la esperanza de que su ejemplo le abriese los oídos del emperador, que se ablandase el duro corazón y fuese capaz de escuchar la revelación que provenía del testimonio de aquella joven. Diocleciano permaneció sordo, pero el testimonio de Santa Eulalia llegó hasta nuestros días y su vida, “bien hablar” sigue resonando en el espacio y el tiempo, siendo para la gente de hoy una palabra fecunda que nos llama a ser valientes e intrépidos contra los males del mundo.

No podemos dejar perder ninguna palabra, ni siquiera la de nuestros enemigos. Eso querrá decir que nuestra caridad se extiende más allá de aquellas personas que nos aceptan o comprenden, llegando al mismo corazón de la humanidad.

Jordi Cussó
Barcelona (España)

Atisbos



Imagen con un escrito o pensamiento de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer un espacio de reflexión.


12 de enero de 2012

Pliego nº 36


Una mujer que se adelantó a su época

Quienes la conocimos ya mayor, aún pudimos percibir la fuerza de su carácter y la delicadeza de su femineidad. Dolores González, viuda de Bigourdan, a quien llamamos “Tante” porque era viuda de un diplomático francés, había nacido 1903 en una familia acomodada de las Islas Canarias, última hija entre trece hermanos y hermanas. El contexto educativo y cultural de su época aún arrastraba numerosas limitaciones para el desarrollo pleno de las mujeres, pero esto no significó para ella un obstáculo insalvable, quizá también por la sensatez natural de sus padres. Vivió en Tenerife toda su niñez y juventud; en 1932 contrae matrimonio con Jacques Bigourdan Moucher, y en 1936 se traslada con él a África, donde estará en Camerún, Dakar y Casablanca hasta 1954 en que él muere tras una larga enfermedad. La última etapa de su vida, de 1962 a 1989, Tante la dedica a aportar su saber estar y su silenciosa sabiduría a la formación de futuros sacerdotes, además de laicos y laicas, en el contexto de la Casa de Santiago. Vivió en Barcelona, pasando además largos períodos en Hermosillo (México), Madrid y varias ciudades más, con una gran flexibilidad y apertura aún a avanzada edad.

De lo mucho bueno que se puede decir de ella, querría destacar su libertad interior, que la hizo actuar siempre como una persona responsable y autónoma en ambientes en que las mujeres aún solían estar más o menos sometidas a la autoridad de sus padres o maridos. Sin desgarramientos ni gestos de rebeldía, Tante fue libre y responsable, tomando sus iniciativas –siempre al servicio de los demás de manera natural, sin maternalismos-. No necesitó ser feminista para promover la dignidad de la mujer, empezando por la suya propia. Simplemente era libre y su contacto te liberaba de una serie de pesos inútiles que por cuestiones históricas se han asociado al ser de las mujeres. Varios ejemplos: estando en Casablanca, Tante iba todos los lunes, en bicicleta, al Hospital para ayudar a los españoles en el exilio que estaban enfermos. Les distribuía libros y hablaba con ellos. Supo cuidar de sí misma durante las ausencias de su esposo, y cuando éste empieza a sufrir ceguera, ella practica moverse por su propia casa con una venda en los ojos para detectar qué obstáculos podían dificultarle a Jacques la vida cotidiana. Cuando, muchos años después, vivió en la ciudad mexicana de Hermosillo, por su propia iniciativa detectó dónde había personas ancianas solas o con dificultades y se dedicó a visitarlas, como quien va pasando por ahí, de modo que no se sintieran humilladas.

Su manera de ser elegante y femenina estaba desprovista de rebuscamientos y coquetería. Combinaba con sencillez y acierto los colores y discretos adornos que realzaban su natural armonía. Era, sencillamente una gran mujer que con su mera presencia suscitaba respeto. Quizá porque ella respetaba a quienquiera que tuviese alrededor. Su gran fe y confianza en Dios la hacían moverse por el mundo como quien está en su casa, sin temores y sin avasallar a nadie. Nunca vi en ella muestras de celos, envidias o competencia con alguien por una mayor visibilidad o deferencias. Cuando empieza su declive y ella misma empieza a perder la vista, tras una dura lucha interior asume con humildad los límites de la vejez y se deja cuidar mansamente, lo cual es un ejemplo invaluable para las personas jóvenes que aprendimos de ella cómo envejecer.

Hoy, tras la primera década de un convulso siglo XXI, la persona de Tante ofrece luces de gran alcance para mostrar que es posible ser mujer en el sentido pleno de la palabra, libre de esclavitudes y sometimientos, que no intenta imitar o dominar a los varones sino que camina con ellos y colabora en igualdad de dignidades. La nueva evangelización, que debe tener como una prioridad el liberar a las mujeres, tiene en ella un ejemplo cumplido de una cristiana madura y gozosa. Sencillamente vivió en plenitud y ejercitó sus carismas, aportando lo mejor de sí para que los demás también pudieran crecer y ser felices.

Leticia Soberón
España

Atisbos



 

Imagen con un escrito o pensamiento de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer un espacio de reflexión.


12 de diciembre de 2011

Pliego nº 35..............................'2ª Etapa'


Poema de Navidad

“¡Mira!” La pequeña señala con su diminuto dedo y sus grandes ojos negros y chispeantes las miles de luces que iluminan y adornan las calles, la multitud de figuras de pesebre que exponen los puestos del mercado navideño, ... no hay palabras para describir su ilusión, su cara de sorpresa, su rostro inocente.

El encendido de las luces de las calles marca oficialmente, en muchas ciudades y pueblos, el inicio de las fiestas de Navidad. Un período de tiempo que para algunos no es más que una época vacacional, mientras que para los cristianos evoca la celebración del día del nacimiento de Jesús el Hijo de Dios en un pequeño y sencillo portal de Belén. A su vez, en algunas culturas, dicha fiesta coincide con la tradición pagana de San Nicolás que se asocia al intercambio de regalos alrededor del árbol de Navidad.

Todos reconocemos que alrededor de esta fiesta cobran vida los buenos deseos, los encuentros familiares, la cercanía y acompañamiento a aquellos que están más solos... y, ¡cómo no! la tan preciada ilusión infantil. Precisamente, de los valores familiares que seamos capaces de transmitir a nuestros pequeños dependerá que continúen mirando el mundo alentados de una sana curiosidad por descubrir la vida, o, por el contrario sólo valoren el almacenamiento de regalos que la sociedad de consumo, en la que nos hemos instalado, provoca en muchos hogares la noche de Navidad -en el caso de los que celebren la tradición nórdica- o la noche de Reyes para los que celebran la fiesta de los Magos de Oriente.

Revivir las tradiciones que rodean estas fechas es una buena manera de transmitir creencias, recordar vivencias, dedicar más tiempo a la familia y jugar con los más pequeños. Al mismo tiempo, aletargados por la llamada a consumir sin saber muy bien porqué, como adultos se nos deberían plantear diversas cuestiones: ¿somos capaces de transmitir los valores que defendemos como responsables de nuestros hijos? ¿se debe ceder ante la insistente oferta de consumismo, (regalos, juguetes), …? E incluso valdría la pena llegar a preguntarnos si sería igual de ilusionante la Navidad sin regalos. En realidad la verdadera ilusión de esta festividad está muy por encima de los regalos. La verdadera ilusión es la esperanza de vivir algo especial y significante, ya sea para uno mismo, para aquellos con quienes lo compartimos...

El hecho de reunirse para montar el pesebre, la escenificación del acontecimiento más grande de la historia: el nacimiento de Jesús, puede ser una mera tradición convertida en vacua rutina... o realmente servirnos para transmitir de corazón el verdadero sentido de la escena vivida en Belén hace muchos años y que debería repetirse en nuestra vida y en nuestros corazones a diario. Para los cristianos cada una de las simbólicas figuras representa un personaje insustituible en aquella historia de amor. Construir el tradicional pesebre es verdaderamente un aprendizaje vital si les trasmitimos su verdadero sentido.

El nacimiento de un niño nos habla de vida, de pequeñez, de fragilidad, de humildad, de alegría y celebración. El nacimiento de Jesús, Hijo de Dios hecho hombre nos habla del Misterio, “porque Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros” (Jn 1, 14), como uno de nosotros. El misterio de Amor es Dios Padre, la expresión total es Jesús. La Navidad nos habla de ternura y esperanza. En palabras de Silesius “aunque Dios naciera mil veces en Belén, si no naciera en tu vida, Él viviría inútilmente y tú seguirías perdido”.

Ante el pesebre, embargados por tan gran acontecimiento, la pequeña recita el tradicional poema de Navidad:

El cielo es azul,
se respira paz.
Un pastor ve un ángel que le guiña un ojo,
le dice que Jesús ha nacido
y que vaya a visitarlo con todo su rebaño.
Mientras... los Reyes se van acercando
y les guía una estrella de larga y bella cola.
En Belén se encontrarán y lo adorarán.
Feliz Navidad

Anna-bel Carbonell
Barcelona (España)

Feliz Navidad




Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“Dios no fuerza la mano a nadie, Él espera; Dios llama con una infinita paciencia; pero si uno se le pone en sus manos, no hay más que dejarle hacer a su manera; que es abandonarle nuestra pequeñita barca, todo corre de su cuenta, es asunto de Él, no de nuestra manera de ver.”


“Dios que cuida de todos con paternal solicitud, ha querido que los hombres construyan una sola familia y se traten entre si con espíritu de hermanos. La sagrada escritura nos enseña que el amor de Dios no puede separarse del amor al prójimo.”


12 de noviembre de 2011

Pliego nº 34..............................'2ª Etapa'


La infancia:
punta de lanza hacia un futuro más humano

«Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él»
Mc 10, 13-16

Hace pocos días celebrábamos el nacimiento del niño número 7mil millonésimo del planeta. «Esta es una oportunidad para celebrar nuestra humanidad común en toda su diversidad. También sirve de recordatorio sobre nuestra responsabilidad compartida de ayudarnos mutuamente y a nuestro planeta» dijo el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon. En un mundo más interconectado que nunca, los desafíos como la pobreza, la desigualdad, los derechos de la infancia y de la mujer, el envejecimiento y el medio ambiente nos concierne a todos.

Juan Miguel González Feria, director del Colegio Mayor El Salvador, de Salamanca, España, en su ponencia titulada “Líneas de futuro de la sociedad”* y enmarcada dentro de las XIII Jornadas Interdisciplinares que llevaba como título: “Barcelona, puerta europea de América”, organizadas por el Ámbito de Investigación y Difusión María Corral durante los días 1, 2 y 3 de diciembre de 1992, manifestaba que «La sociedad es la misma siempre. Su finalidad también: vivir en paz y alegría, y desarrollar así, integralmente, a todos sus componentes». Y para ayudar a lograrlo mejor, González-Feria menciona unas líneas, «un trabajo crucial y de tantas dimensiones» que involucra, como no, a toda la sociedad. Esas líneas que menciona en su ponencia González-Feria, versan sobre aspectos del ser humano y de la sociedad; teniendo por ser humanas, un alcance universal, aunque, claro está, inculturándose en cada lugar.

González-Feria menciona así pues, esas líneas que, «por ser prioritarias tienen mayor eficacia multiplicadora de sus efectos», las cuales son: la mujer; los niños; alcanzar la humildad óntica; libertad religiosa; ejemplo de otras libertades; paternidad más responsable; familias en verdad solidarias, hermanos en la existencia; dignidad del trabajo; honrar a los mayores; democracia en libertad; paz, ecología y otros.

Lo planteado por González-Feria en aquel año de 1992, se anticipaba al acuerdo que años más tarde, concretamente en el año 2000, en Nueva York, en el marco de las N
aciones Unidas, llegarían a firmar 189 estados del orbe y que darían a conocer como Declaración del Milenio y que se propusieron conseguir para el año 2015.

En la Declaración del Milenio se recogen ocho objetivos referentes a la erradicación de la pobreza y el hambre; la educación primaria universal; la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer; reducir la mortalidad infantil; mejorar la salud materna, combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; garantizar el sustento del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Vemos pues, cómo muchos puntos de los que planteaba González-Feria, como líneas de futuro de la sociedad, coincide con los Objetivos del Milenio.

El gran reto: la infancia


Aunque a veces las cifras nos suenan a frías y sin entrañas, es necesario partir de ellas para ubicarnos en el centro del problema.

Así por ejemplo, a día de hoy, 1.200 millones de personas subsisten con un dólar al día, otros 925 millones pasan hambre, 114 millones de niños en edad escolar no acuden a la escuela, de ellos, 63 millones son niñas. Al año, pierden la vida 11 millones de menores de cinco años, la mayoría por enfermedades tratables; en cuanto a las madres, medio millón perece cada año durante el parto o maternidad. El sida no para de extenderse matando cada año a tres millones de personas, mientras que otros 2.400 millones no tienen acceso a agua potable.

Uno de cada tres niños en el mundo en desarrollo -o un total de más de 500 millones de niños- carece de toda forma de acceso a instalaciones sanitarias, y uno de cada cinco no dispone de acceso al agua potable.


Más de 140 millones de niños y niñas en los países en desarrollo -de los cuales el 13% tiene entre 7 y 18 años de edad- no han asistido nunca a la escuela. Ese es el caso del 32% de las niñas y el 27% de los niños en el África subsahariana, y del 33% de la población infantil rural en el Oriente Medio y África Septentrional.

González-Feria en su ponencia “Líneas de futuro de la sociedad”, manifiesta que «Los niños no pidieron nacer, pues no existían. Como nosotros, como todos, podrían no haber existido. Somos los adultos quienes les han engendrado y hemos posibilitado que sean. Los niños tienen derecho a ser acogidos y respetados siempre, ya desde su primer inicio en el seno materno; y a ser educados. Cada uno es un único e irrepetible ‘YO’. Por ello es, digamos, un desconocido, que además es libre. Sin embargo, no es un intruso con el cual se hubiera de estar ‘frente’ a él. Es un invitado a nuestra casa. Y al mundo». Y continúa: «Es más, los niños tienen derecho –sí, derecho- a un hogar con paz y armonía, donde sean queridos en su singularidad, cariño que necesitan para su normal crecimiento» Por otra parte, continúa González-Feria «Los niños nos recuerdan el mensaje prístino de la humanidad, deformado en nosotros por los avatares, circunstancias e intereses de la vida. Son unos pequeños profetas que, en este papel, a veces nos resultan incómodos»

Aunque los Objetivos del Milenio abarcan a toda la humanidad, se refieren principalmente a la infancia. ¿Por qué? Porque los niños son más vulnerables en la medida en que la población en general carece de elementos esenciales como alimentos, agua, saneamiento y atención de la salud. También son los primeros que mueren cuando sus necesidades básicas no son satisfechas.


La siguiente pregunta es, ¿por qué la infancia tiene derechos? Todos los niños y niñas nacen con derecho a la supervivencia, a la alimentación y nutrición, a la salud y la vivienda, a la educación y a la participación, la igualdad y la protección. Se trata de derechos consagrados, entre otros, en la Convención sobre los Derechos del Niño el tratado internacional de derechos humanos de 1989.


Debido a que las labores de lucha contra la pobreza comienzan con la infancia
, ayudar a que los niños y niñas desarrollen su pleno potencial también constituye una inversión en el progreso de toda la humanidad. Esto se debe a que, en esos años iniciales y fundamentales, la asistencia que se le puede prestar a la infancia logra los mejores resultados con respecto al desarrollo físico, intelectual y emocional de los niños y niñas. Y, cuando se invierte en la infancia, se conquistan más velozmente los objetivos del desarrollo, ya que los niños y niñas constituyen un importante porcentaje de los pobres del mundo.


Un salto cualitativo


Ya en tiempos de Jesús, tanto mujeres como niños eran los excluidos de la sociedad. Dejad que los niños vengan a mí, solía decir. Más de dos mil años después, parece como si no hubiésemos avanzado nada al respecto: mujeres y niñ@s siguen siendo excluidos de la sociedad, maltratados, vulnerados sus derechos, violentados. Dejad que los niños venga a mí, suena a un grito en el desierto. Grito que encuentra eco en las líneas del futuro de la sociedad, eco en los Objetivos del Milenio, pero ojalá y sobre todo, ojalá que encontrara recepción en cada uno de nuestros corazones y que cada uno de nosotros contribuyamos, con nuestro grano de arena, para hacer del mundo un lugar hermoso para cada uno de los niños que habitan nuestro planeta.


Hay que aprender el arte de acoger el Reino de Dios. Quien es como un niño —como los antiguos “pobres de Yahvé”— percibe fácilmente que todo es don, todo es una gracia. Y, para “recibir” el favor de Dios, escuchar y contemplar con “silencio receptivo”. Según san Ignacio de Antioquía, «vale más callar y ser, que hablar y no ser (...). Aquel que posee la palabra de Jesús puede también, de verdad, escuchar el silencio de Jesús».


*”Barcelona, Puerta Europea de América”. Belisario Betancur y otros. Editorial Edimurtra. Barcelona. 1993.


Mauricio Chinchilla
Barichara (Colombia)

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“¿Qué quiere Dios?
Que quiera ver las cosas, no comprendidas, como ellos me las dicen; y aceptar las nuevas enseñanzas como si el Evangelio se publicara hoy”



“Es magnífico tener a Cristo en uno mismo, sin sentirlo en sí. Rebuscar para hallar algo que revele sensiblemente la presencia de Cristo en uno y no encontrarlo. Y sin embargo estar seguro de que, por el simple hecho de estar en la voluntad de Él, se está en Cristo y Cristo en todos y en cada uno de nosotros.”


12 de octubre de 2011

Pliego nº 33..............................'2ª Etapa'


Liberar a los niños

Liberar a los niños no es cuestión de ambientes lejanos, sino que tiene sentido en nuestro mundo occidental donde hay situaciones de violencia, erotismo generalizado, ausencia, etc. que no respetan su libertad en crecimiento.

En distintos momentos de la historia ha habido pedagogos que han señalado la necesidad de liberar a los niños, como por ejemplo Alexander Neill, quién cree en la bondad natural del niño y en que su desarrollo moral ocurrirá necesaria y naturalmente, bastando con no ponerle obstáculos. En la escuela de Summerhill que fundó, el principio de libertad se traduce en orientaciones prácticas de auto-organización, auto-aprendizaje y auto-determinación de valores morales.

Sin embargo, Summerhill tiene normas que resultan de una decisión conjunta de alumnos y profesores en la Reunión o Asamblea en la cual a cada voz corresponde un voto. También hay un horario de las actividades comunes aunque no sea obligatorio comparecer. La escuela de Summerhill ofrece un principio de orden y un referente adulto, aunque no impositivos, por lo que se diferencia de otras escuelas libertarias alemanas.

Suele relacionarse esta perspectiva con la creencia de Rousseau en la bondad natural del hombre. Sin embargo, Rousseau distingue entre libertad y capricho y considera que padres y maestros no deben permitir que los caprichos dominen por no corresponder al desarrollo natural.

Liberar a los niños se puede entender en relación con dos frases de Jesús: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8,32) y “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis” (Lucas. 18, 16). Traducimos la primera en acciones concretas como estimular la curiosidad científica; denunciar miedos infundados; reconocer la riqueza de su mundo interior (los sentimientos y emociones, tanto positivos como negativos), distinguirlos y nombrarlos; reconocer cualidades propias y ajenas; distinguir entre aspiraciones, deseos y caprichos; reconocer lo que de aspiración a ser puede ocultarse en los deseos para poder estimularlo y dominar caprichos creados por el ambiente o la sensibilidad desajustada.

La frase “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis” supone que los niños se acercan a El de modo natural… Liberar a los niños es, en este marco, dejar que se acerquen a Dios, a la espiritualidad, pero también no ponerles dificultades para las relaciones humanas vitalizantes, que les permitan crecer en confianza, en amor, en generosidad, en abertura al mundo, en auto-superación. Es también crear las condiciones para escuchar a Dios, a los otros, a uno mismo (educar para el silencio) y para aprender a decidir de modo autónomo (darle lo que necesita para mantenerse en la existencia; proporcionarle las condiciones que le permitan crecer; respetar su identidad y su vocación).

María Concepción Azevedo
Barcelona (España)

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“Se ve el designio de Dios sobre la humanidad.
Considerar los hombres agrupados en sociedades = familias, donde cada uno trabajando su felicidad hace la felicidad de su próximo prójimo; donde cada uno ama al mismo Dios y a los hombres de tal manera que el amor del mismo Dios es común a todos y es la ligadura viviente que los acerca y los tiene bien unidos.
Tenemos estas vidas humanas que se desarrollan a través de los espacios y los siglos, este cortejo apretado de vidas indigentes, llamadas bajo el soplo de la gracia de Dios a obtener el amor que los perfecciona amándose, sosteniéndose los unos a los otros, como nos aconseja el viejo san Juan.
La perfecta vida humana es amar, amar a Dios y su prójimo de un solo y mismo amor”