12 de agosto de 2009

Clara de Asís: custodia del amor de Dios


¡Qué mejor custodia para el Señor que la propia existencia! Este es el testimonio de vida que Clara de Asís dejó para sus “hermanas pobres” –las, ahora, clarisas- y para el resto de la humanidad. Clara descubrió en su interior la presencia del Padre y no dudó en convertir su vida en casa de Dios donde se respiraran pobreza, humildad, servicio, oración, fraternidad, gratuidad… Su entrega libre y valiente a Dios la materializó uniéndose a la causa de Francisco cuando, la noche del domingo de Ramos del año 1211, recibió del “pobrecillo de Asís” el hábito.

Pronto se unieron a ella otras hermanas que encontraban en Clara un modelo de amistad con Jesús basado en la comunión, en la sencillez, en el silencio, en la austeridad y en la alegría. Vivían la clausura en el monasterio de San Damián, sin embargo no experimentaban esto como huída del mundo, sino como una adhesión íntima a la humanidad. Su entrega callada a la vida en comunidad y a la contemplación de la vida de Cristo, se transformaba en oración solidaria por los que sufren en el mundo. Su testimonio fue haciendo que más mujeres, de todas las condiciones, quisieran unirse a vivir esa pobreza evangélica que colma.

Orar era para Clara como respirar. Decían las hermanas que cuando volvía de estar orando es como si viniese del Cielo. Uno de los episodios más significativos de la vida de Clara es cuando los sarracenos invadieron la ciudad y estuvieron a punto de entrar en el convento. Clara se postró ante la Custodia y pidió a Jesús con estas palabras: “Señor mío, ¿acaso quieres entregar en manos de los paganos a tus siervas indefensas, que he educado por tu amor?”. La liberación de Asís se dio milagrosamente enseguida. De hecho, a santa Clara se le representa con una custodia en las manos por este motivo.

Jesús, nos invita a comer de Él, a impregnarnos de su vida. Cuando nos dice: “ámense como el Padre me ama a mí y yo los amo a ustedes”, nos está invitando a acoger el amor de Dios en nuestro ser y a transparentarlo a los demás. Estamos invitados a ser “custodias” del amor de Dios, receptores y dadores de ese amor. Clara, con su custodia en las manos nos recuerda esta invitación.

Javier Bustamante
Espa
ña

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.


Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“La humildad: no es envidiosa, desconsiderada, no se hincha de orgullo, no desea el honor, no busca su interés, no se irrita por nada, todo lo sufre, lo espera todo, lo soporta todo.”

“Acostumbrarme a considerar la vida como un paso, podrá influir en mi vida.”

“Danos la fuerza para que jamás te rechacemos y para responder con un <Sí> total a todos


12 de julio de 2009

Pliego nº 6...............................'2ª Etapa'


Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Chile


La advocación mariana más popular y la que cuenta con mayor devoción en la República de Chile es la de Nuestra Señora del Carmen, Patrona del Ejército desde 1817 y, además, patrona de los marineros, pescadores y hombres de mar de este país.

Al hablar sobre la historia de la Patrona de Chile, es imposible no aludir al proceso independentista llevado a cabo entre 1810 y 1818 e incluso, en pleno período hispánico encontramos rastros de ella.

La devoción a María estaba ya asentada en Chile cuando llegaron los monjes Agustinos en 1595 y fueron ellos los que dieron a conocer la advocación de la Virgen del Carmen. En la gran mayoría de los hogares existía una imagen de Nuestra Señora y en las haciendas, capillas y parroquias se la veneraba con fervor.

En 1643 nace en Concepción, actual capital regional del Bio-Bío, la Primera Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de Chile; en 1662 se funda en Nuñoa, actual Región Metropolitana, la primera parroquia carmelita; en el año 1690, en las postrimerías del siglo XVII, comienza a crearse el Monasterio del Carmen Alto de Santiago; en 1694, el misionero José González Rivera y Moncada construye en tierra de indios dos capillas carmelitas, en Ropocura y Colhué, a orillas del Cautín y el Bio-Bío.

El 13 de Octubre de 1786, un comerciante de estampas religiosas, extiende "su humilde mercadería sobre el suelo de ese erial que era entonces, nuestra Plaza de Armas, lugar de tránsito de carruajes y caballerías y de ceremonias en los actos solemnes. Corre un leve viento, como en todas las primaveras santiaguinas. El viento levanta las livianas estampas, las hace revolotear por el aire; el comerciante va de un lado a otro, cogiéndolas en su vuelo y poniéndolas a buen recaudo. Pero una se resiste, se eleva, como cometa de un futuro septiembre y se va, se va, se aleja, se pierde entre las callejuelas y los tejados, sobrepasa los jardines y se detiene, por último, en un punto de la antigua Cañadilla, que hoy llamamos Avenida Independencia", con esas palabras es descrito el acontecimiento que es considerado un verdadero milagro por el pueblo en el libro "Maipú, historia y templo" de Hernán Poblete Varas (Pehuén Editores).

En ese lugar, se inicia la construcción de un templo en 1794, bajo el mandato del obispo Francisco Marán, con el nombre de viceparroquia de Renca. En 1819, el obispo Cienfuegos lo eleva a la categoría de parroquia, cuyo nombre hace alusión a los acontecimientos que motivaron su edificación: Parroquia de la Estampa.

Durante el siglo XVIII, surge en Europa un movimiento cultural-intelectual denominado Ilustración, el cual critica el absolutismo monárquico imperante, con una clara desigualdad y, de paso, sugiere un sistema democrático como forma de gobierno, en donde la teoría de soberanía popular es el eje, o sea, el pueblo elige a sus representantes. Éste fue el comienzo de un conjunto de hechos , como la Independencia de Estados Unidos o la Revolución Francesa, que darían como resultado la Independencia de gran parte de Latinoamérica. A esto hay que sumarle la crisis del Imperio Español en todos los ámbitos.

Chile no estuvo ajeno a este proceso. A partir de la concreción de la Primera Junta Nacional de Gobierno, el 18 de Septiembre de 1810, los criollos inician la separación paulatina de España. Chile poco a poco iba adquiriendo el carácter de una nación independiente, siendo la concreción del Primer Reglamento Constitucional Provisorio, promulgado bajo el mandato de José Miguel Carrera en 1812, un ejemplo de ello.

El 5 de Abril de 1818, con la victoria de la Batalla de Maipú, se consolidaba Chile como una nación independiente y libre del dominio extranjero. El 23 de Mayo de 1818, la Gazeta Ministerial de Chile, una suerte de diario oficial de la época, publica el texto del decreto promulgado días antes por el Director Supremo, referente a la adopción de la Virgen del Carmen como patrona de la Nación. El 15 de Noviembre de 1818, peregrinan a pie desde la capital hasta el lugar de la batalla, el naciente gobierno en pleno, encabezado por O’higgins, para poner la primera piedra del futuro Templo Votivo de Maipú, dedicado a la Virgen del Carmen, patrona de Chile y centro de las celebraciones marianas cada 16 de Julio.

Lourdes Flavià
Chile


La Virgen del Carmen, madre de las familias marineras



La Virgen del Carmen es tradicionalmente considerada patrona de la gente de mar.

Los marinos la llaman también “Estrella de los Mares”, haciendo referencia a que así como los astros les indican desde tiempo inmemorable el rumbo a seguir, la Madre de Dios les guía por las aguas difíciles de la vida a llegar a buen puerto.


Por este motivo, a la hora de alzar los ojos al cielo, le dedican su plegaria preferida. Los marinos y los pescadores, los hombres y mujeres del mar, cuando salen a navegar llevan en el corazón a su familia y tienen muy claro que si luchan contra las olas y hacen frente a las fuerzas de la naturaleza, es para llevarles el pan.

En muchos puertos de la geografía española, el día del Carmen se organizan procesiones y misas en honor de la patrona.

En Barcelona, la procesión arranca desde una parroquia cercana al puerto, Sant Miquel del Port, desde la cual la imagen de la Virgen es llevada a hombros por pescadores y sus esposas, hasta el muelle de los pescadores. Durante todo el trayecto le van dedicando cantos y vítores, en una auténtica manifestación de devoción popular.

Posteriormente, la procesión embarca y hace un recorrido de una hora por aguas del puerto, seguida de multitud de pequeñas embarcaciones. Muchos de los barcos atracados en puerto saludan a Nuestra Señora, haciendo sonar sus sirenas a su paso. Finalmente se celebra la Santa Misa sobre el muelle, bajo el viejo Reloj.

La devoción por Nuestra Señora del Carmen encuentra sus raíces en una visión que el profeta Elías tuvo cuando estando en el Monte Carmelo vio ascender desde el mar una nube blanca, símbolo de la fecundidad de la Madre de Dios. Posteriormente un grupo de religiosos, que se denominarían Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, levantaron en dicho lugar un templo en su honor.

El día 16 de julio del año 1251 San Simón Stock, superior general de la Orden Carmelita tuvo la aparición de la Santísima Virgen, quien le prometió su especial protección y le entregó el Escapulario del Carmen.

En España la devoción de los marinos a la Virgen del Carmen tiene una larga tradición, que se inicia en el siglo XVII, siendo la Reina María Cristina el año 1901, quien proclama oficialmente a Nuestra Señora del Carmen como patrona de la marina española.


Para la gente de mar y sus familias, la Virgen del Carmen es aquella madre a la que, ante cualquier dificultad, se acude para ponerlo todo en sus manos.


Ricardo Rodríguez-Martos
Delegado diocesano del Apostolado del Mar
Espa
ña

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.


Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“Pequeños deberes, pequeños esfuerzos, los mejores, porque no son vistos por nadie, sólo por Aquél a cuyos ojos nada es pequeño.”


“No actuar es, a veces, el mayor sacrificio y la más fecunda de todas las acciones.”


“¿Cómo saber lo que Dios quiere? Sé que quiere algo ahora, pero no cómo hacer para hacerlo.
Ayúdame Virgen Madre a hacer lo que debo hacer.”


“Laisser germer la parole de Crist dans votre ame, ne soyez pas impatients, elle grandira sans que vous y mettiez la main.” (Dejad germinar la palabra de Cristo en vuestra alma, no seáis impacientes, crecerá sin que vosotros hayáis puesto la mano.)

12 de junio de 2009

Pliego nº 5...............................'2ª Etapa'


Sagrado Corazón e itinerario

El Sagrado Corazón de Jesús nos invita a permanecer en su Amor para amar con amor de Dios


La iconografía del Sagrado Corazón de Jesús nos presenta a Jesús Resucitado que muestra su corazón resplandeciente en una actitud de entrega amorosa y de invitación a unirnos a la comunión de su amor.

¿Cuál es el significado de esa invitación? ¿Qué implica unirnos a la comunión del amor de Dios? ¿Qué hemos de hacer para amar con amor de Dios?

Del Corazón de Jesús —traspasado en la cruz— brotó sangre y agua para purificarnos de nuestros pecados. Más aún, si aceptamos la invitación de Jesús a permanecer en su Amor, las huellas de nuestra concupiscencia y egoísmo también quedarán borradas. Realmente, sólo si borramos estas huellas podremos amar con amor de Dios, como lo apunta Alfredo Rubio de Castarlenas (Itinerario, Editorial Edimurtra, p.65, año 2009) y cuyas meditaciones al respecto iluminan este escrito.

Amar con amor de Dios… Es la invitación que el Sagrado Corazón de Jesús nos hace, pues Él es expresión trinitaria de la comunión perfecta de amor.
Amar con amor de Dios es amar y dejarse amar como el Padre y el Hijo se aman, como el Hijo nos ama a nosotros (cfr. Jn 13, 34).
Amar con amor de Dios es amar como el Padre, amando paternalmente a los demás, con generosidad y abnegación.
Amar con amor de Dios es amar como el Hijo, dejándonos amar con sencillez por quien nos ama.
Amar con amor de Dios es actuar con humildad y con actitud de servicio.
Amar con amor de Dios es perdonar sin límites, siendo siempre leales, fieles.
Amar con amor de Dios es como Cristo nos ama…
Amar con amor de Dios es ser uno con los demás y con Dios en el Amor.
Amar con amor de Dios es un amor sobrenatural que sólo con la fuerza del Espíritu Santo podemos alcanzar.

El Espíritu Santo es el Espíritu de Amor, que nos prepara para abrirnos al Amor y perseverar en él. Sólo si nos dejamos llenar del Espíritu Santo podremos responder a la invitación del Sagrado Corazón de Jesús a permanecer en su amor y amar con amor de Dios. Sólo si estamos llenos del Espíritu Santo, podremos asumir la luz resplandeciente del Sagrado Corazón de Jesús para ser sujetos de la luz, para ser masa incandescente de amor.

Así como alrededor de la Virgen María se congregaron los apóstoles en Pentecostés para recibir el Espíritu Santo, que sea ella junto a quien oremos para responder a la invitación trinitaria del Sagrado Corazón de Jesús a permanecer en su amor y amar con amor de Dios. Sólo así seremos testigos de la luz para iluminar a otros y educarlos en el Amor para que también se sientan llamados a amar con amor de Dios.

Patricia Castillo Ávila
Guatemala

Soneto


Poema de Alfredo Rubio de Casterlenas
Arreglos musicales: Josué Morales Pérez





Corazón de Jesús y María, en vuestro amor confía el alma mía


Tantos te invocamos
En tu corazón abierto
Tenemos un refugio
Dónde resguardarnos.

Tú nos esperas
Cada día, a toda hora,
Tú Corazón amante no cesa
De ofrecernos amor, amor…

Te pedimos en ésta hora
Abre tu corazón ardiente
Introdúcenos en tu amor
Dulzura, gozo y paz.

Nos sabemos indignos
No mires nuestro mal,
Te presentamos las bondades
plantadas por Tu mano.

Quisiera decirte tantas cosas…
las palabras sobran
el silencio te alcanza
O mejor nos deja alcanzar por Ti.

Porque eres siempre
Reclamas nuestro tiempo,
Nuestra atención, nuestra dedicación.

Ven a beber en nuestro brocal
Calma tu Sed.


Nubia Isaza Ramos
Colombia

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“Contar más con la plegaria que con la acción; con Dios más que conmigo”


“Hay que saber sacar los grandes deberes contenidos en las pequeñas monotonías de cada día y transformarlos en un espíritu vivo y en amor”


“No ha dado nada quién no se ha dado a sí mismo; ni ha sacrificado nada el que no ha perdido su propio ser.
Así la humildad será plena aceptación de uno mismo, de sus límites y de su miseria”.


12 de mayo de 2009

Pliego nº 4...............................'2ª Etapa'


María, las mujeres y la evangelización

El mes de mayo tiene un sabor especial mariano. Siempre con tonos pascuales. Así pues, giremos nuestra mirada a María, la madre de Jesús, para que nos ayude a contemplar el proyecto de lo que Dios quiere para nosotros.

Los cristianos no podemos olvidar que nuestra acción en el mundo es misionera. Evangelizamos al comunicar la gozosa nueva de que Cristo ha resucitado. Y, por ende, participamos ya de la nueva vida iniciada en nuestro bautismo.

Esta transmisión gozosa tiene dos caminos: por una parte se realiza sin que lo percibamos, cuando actuamos con amor de caridad, y, por otro lado, cuando programamos un quehacer para el bien de la humanidad y de la Iglesia.

Esta última senda la podemos contemplar hoy y la podríamos realizar a la luz de la Pascua y de María, faro que nos enseña a seguir a Jesús.

Y así, fijarnos en las mujeres. Ellas son más de la mitad de la humanidad y no en todas partes están liberadas. Más bien, en muchísimos lugares están, tan injustamente, esclavizadas. Además, se añade un lastre de miles de años de padecer esta situación.

Urge trabajar con esfuerzo y con ansia para que las mujeres sean aquello que les corresponde.


Nuestra actual sociedad, que padece tantos desequilibrios y guerras, está construida como un inmenso rascacielos, pero sobre unos cimientos de arena. Será necesario inyectar en la base un cemento especial de libertad y de reconocimiento de las mujeres, para que este edificio no caiga. Hay que liberar a la mujer del menosprecio, de la manipulación, de haberlas forzado, de sumisión, de infravalorarlas,...

Es una tarea evangelizadora liberar la mujer, especialmente en muchos países.

Desde la comodidad de ciertas sociedades occidentales, de lo que hemos venido a llamar primer mundo, podríamos pensar que no es necesario este esfuerzo porque ya se sabe y ya se vive, pues incluso hace años que tenemos mujeres ministras en muchos gobiernos.

Pero de hecho, nuestro mundo occidental, continúa en muchas facetas siendo machista sin darnos cuenta. Llevamos un lastre que arrastramos.

El proceso de liberación no se hace en dos días, son necesarios lustros para realizarlo plenamente, pero es preciso luchar cada día por ella.

José Luis Socías Bruguera
España

El milagro de Caná


Hay muchos tipos de preguntas; muchos modos de preguntar y otras tantas maneras de responder.

En el inicio de la vida pública de Jesús, éste le hace una pregunta a su madre. Ambos están en la celebración de una boda en Caná de Galilea (Jn 2,1-4). Y ya sabemos lo que María dice a su hijo en un momento crítico de la celebración: «No tienen vino». Claro y escueto. No le pide nada, no le pregunta nada y mucho menos se lo exige; se limita a mostrar algo que está ahí; algo evidente para una mujer siempre diligente ante las necesidades de otros.

La respuesta de Jesús también es clara aunque tiene forma de pregunta. Su requerimiento no es por qué se han quedado sin vino, ni cómo han sido tan poco previsores, ni si no será que alguien lo robó... Lo que pregunta remite directamente a un sujeto y a un objeto. Pregunta a María y pregunta qué puede hacer él al respecto.

Ya sabemos que las traducciones de los textos originales nos dejan versiones que muestran distintos matices. En una de ellas, Jesús dice «¿Qué tengo yo contigo, mujer?»; en otra, «¿Y qué tengo que ver con ello?»

Ante eso, María no responde directamente a Jesús, sino a quienes están alrededor: «haced lo que él os diga.» En su silencio hacia Jesús hay una rotunda respuesta: —Hijo, tú tienes todo que ver con ello; de ti depende que siga la fiesta aquí y en el mundo entero que sufre por falta de amor.

¿Qué tengo que ver yo con eso? No pongamos en esas palabras nuestra desidia, nuestra falta de ganas de complicarnos la vida. Porque Jesús, humildemente, lo que hace es pedir a María que sea ángel mensajero de Dios, que le muestre lo que puede hacer con el don de Dios, que sea la luz que ilumine los carismas con que Dios le ha dotado para bien de todos.

Y es que, a veces, son la mirada y la palabra de otros los que nos descubren carismas, don de Dios, misión. Porque ellos tienen esperanza en nosotros. La esperanza y la confianza obran milagros en las personas.

Está bien que preguntemos a los demás sobre Dios en nuestra vida: pertenece al ámbito de la amistad íntima. Al amigo se le pregunta en confianza, «¿qué ves en mí, en clave de Dios?» Como amigos, otros nos preguntan eso mismo, ¡qué exigencia...!

También nosotros intercambiamos preguntas y respuestas con Jesús, a la luz de como lo hacen él y María. Jesús nos pregunta qué tiene que ver con muchas cosas de nuestra vida: qué le pedimos, qué le dejamos hacer, en qué le dejamos entrar y en qué no.

Pero también nosotros haríamos bien en preguntarle qué tenemos que ver con eso, con la vida de otro, con sus cosas. Tal vez así se obrarían milagros a través nuestro.

No puedo evitarlo. Al contemplar la boda de Caná, a veces me pregunto cuál es el verdadero milagro, si que el agua se convirtiera en vino, o que aquellos sirvientes confiaran e hicieran algo absurdo que un invitado, Jesús, les dijo por indicación de una mujer llena de luminosa certeza.

Natàlia Plá Vidal
España

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.


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“Humildad de María
Ella prefirió borrarse, desaparecer, es decir, dejar todo el sitio para su Hijo, para los apóstoles; lo cual no le impidió trabajar de una manera muy efectiva, pero en la sombra, colaborando en la obra de Jesús.”


“La virgen del ‘sí’
Dios la encontró siempre preparada, siempre dispuesta. Su única preocupación fue conocer los designios de Dios sobre ella para poder realizarlos.
La virgen nos dirige estas palabras «Haced todo lo que él os diga».
Señor, ayúdanos a saber reflexionar y descubrir tu voluntad en todo cuanto nos ocurre. Nada ocurre por casualidad, nada ocurre sin tu beneplácito.”


“Se ve en María un modelo acabado de vida contemplativa, silenciosa y oculta.”


12 de abril de 2009

Pliego nº 3...............................'2ª Etapa'


Resucitar en Cristo

Se dice, y san Pablo (1) lo expresa claramente, que en el Bautismo uno muere y resucita en Cristo. Pero aunque uno reciba el bautizo, el cuerpo sigue igual después del rito; se muere y resucita aun cuando se es el mismo de antes en inteligencia, en mente y en espíritu. Entonces, ¿qué es lo que muere y qué es lo que resucita en Cristo, por el Bautismo?

Así como María desde el principio fue Inmaculada, nosotros tenemos que llegar a ser inmaculados; aunque no desde el principio, lo hemos de llegar a ser por la penitencia. Tal como Magdalena llegó a ser inmaculada por la penitencia (“si muestra mucho amor es que se le perdonaron todos sus pecados” Lc. 7,47). Ambas, María y Magdalena, estuvieron al pie de la cruz.

Jesús de Nazaret, hombre verdadero, con su voluntad, inteligencia, mente, espíritu, ... nunca fue “hombre viejo", nunca tuvo un ‘yo’ viejo.

En cambio nosotros, el ‘yo’, mi persona humana, eso es precisamente lo que muere y resucita en Cristo: éste es el misterio, que es como la guinda de los pasteles. Yo, que soy yo en concreto, el “hombre viejo”, es mi persona la que muere y resucita a ser un “hombre nuevo”. Sin embargo, el “hombre viejo” siempre quiere rebrotar, a menudo está rebrotando, y muchas veces hemos de pisotear este brote, para que podamos decir: “ya no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí”(3).

¡Es Cristo quien vive en mí! Ésta es la Resurrección: resucitamos en Cristo. Nos hacemos como Cristo. Somos “cristos”, todos unidos; y siendo todos uno, nos podemos amar porque somos uno. Porque todos somos Cristo, este Cuerpo Místico suyo.

Si para casarse a los cónyuges se les dice: tenéis que ser tan uno, que sois una sola carne, que quiere decir una sola personalidad: lo que desea uno lo desea el otro, lo que sufre uno lo sufre el otro…; porque son uno. Al casarse mueren a sus individualidades opuestas y resucitan siendo una unidad, donde lo dispar se potencia en unión. Si eso es verdad y eso es el sacramento del matrimonio, cómo no va a ser esto mucho más verdad cuando el desposorio del que se habla es el de Cristo y su esposa Iglesia. Esto es resucitar.


1. Col 2,12: “por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo y con él también habéis resucitado”.

2. Ef 4,22 “despojaros del hombre viejo... y revestios del hombre nuevo creado en según Dios...”

3. Gal 2,20

Aparición de Jesús resucitado a su madre



Dios te salve, madre querida
soy tu hijo resucitado,
sí vivo ya una nueva vida
para estar siempre a tu lado.

Mira bien mi mano herida
y la llaga de mi costado,
por todos serás bendecida
tu que siempre has esperado.

Madre e hijo se han hallado
y con un abrazo han sellado
un encuentro que aún asombra.

La mano del Padre, su sombra
desciende sobre Ti, María
¡O virgen de Paz y Alegría!


Jaume Aymar Ragolta
España

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.


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“La esperanza está en decir: no puedo más, pero Dios me sacará de este jaleo”


“Son la fe y la esperanza que dilatadas por la oración quienes quitarán de nuestros caminos todos los obstáculos y rastrojos que es la obsesión de uno mismo”


“María ha conocido el sufrimiento atroz, también la inquietud; pero jamás el desorden, jamás los movimientos del alma que se escapan del control, que hacen decir de algunos que –está fuera de sí-.

El rostro de María no puede figurársele más que sereno; incluso al pie de la cruz -era todo el martirio del mundo en la mirada humedecida, en la cual la voluntad está conteniendo el dolor de su hijo-.

Madre de la Serenidad, querrías modelar mi alma, proporcionalmente sobre la tuya. Ayúdame para el bien del próximo prójimo”