12 de julio de 2010

Pliego nº 18..............................'2ª Etapa'


La mujer en los ámbitos eclesiales

Algunos sociólogos y estudiosos de estos temas afirman que el siglo en el que hemos entrado es el siglo de la mujer.

En el ámbito de la fe cristiana también va a ser así, sin ninguna duda. Pero el hecho de tenernos que plantear el tema de la promoción de la mujer en la Iglesia, es ya síntoma de una situación altamente insatisfactoria. Y el hecho de que las voces que ahora urgen a que se realicen cambios en este sentido, sean cada vez más numerosas y más vigorosas de lo que han sido en el pasado, nos dejan ver que esta cuestión se ha hecho ya candente.

Pero esa promoción no puede verse como una postura feminista, sino como una cuestión de fidelidad al Evangelio y de la búsqueda de la praxis de Jesús que, en su vida y en sus enseñanzas, dejó bien claro la consideración de igualdad en la que tuvo a sus compañeros de misión, los discípulos y discípulas. Así es éste un tema abierto en el interior de la Iglesia, en el que hay que pensar mucho y bien. Hay que pensar, además, de forma nueva con creatividad e imaginación, para no quedar estérilmente estancados en lo de siempre.

En este aspecto hay que destacar unos pocos temas esenciales a considerar.

En primer lugar una cuestión antropológica: Hasta el momento actual, cuando se ha hablado de promoción, las mujeres se han sentido en la situación del que ha de ser promovido y, por lo tanto, que puede también ser rechazado. Por otra parte, cuando se habla de función complementaria de la mujer respecto del hombre, de complementariedad de los dos sexos, se da por supuesta una subordinación ontológica de la mujer respecto al hombre (“…no es bueno que el hombre esté solo...”, “detrás de cada gran hombre hay una buena mujer” ), con lo que se apunta la idea de que la mujer ha sido creada en función y servicio del hombre. Por otra parte, si ha podido la mujer ejercer alguna función intraeclesial, ha sido siempre una autoridad masculina la que decide lo que puede o no puede hacer.

Ahora ha habido una maduración histórica en que la mujer ha adquirido una autoconciencia que no tenía anteriormente. La nueva generación de mujeres que esta época está trayendo, quiere pensarse a sí misma, no ser ya pensada por el varón. Las mujeres quieren reflexionar sobre sí mismas y alcanzar su plena autonomía. En cierto modo quieren dejar de estar protegidas y tuteladas, aunque esto represente experimentar la tensión psíquica que comporta el riesgo de vivir. Quieren correr ese riesgo en total comunión con el varón, lado a lado.

En segundo y tercer lugar, dos cuestiones teológicas de capital importancia para el enfoque de la mayoría de edad de la mujer en los ámbitos eclesiales. Son dos temas en los que hay que profundizar valientemente y sin prejuicios: El tratado de la Trinidad y los textos del Génesis sobre la Creación y los de la introducción del mal en el mundo.

En el Génesis se nos dice que Dios creó al ser humano como semejanza suya y que, a imagen suya, los creó hombre y mujer. Así que, sólo una imagen masculina y femenina de Dios, que integre la plenitud de la humanidad, puede servir adecuadamente como símbolo de la divinidad. Es pues la mujer tan representativa como el hombre, en cuanto a imagen y semblanza de Dios, y mientras lo femenino no sea acogido en el lenguaje sobre Dios y en las imágenes de la divinidad, no podrá desanudarse la cuestión femenina. Hay en este relato una igualdad original entre el hombre y la mujer que no puede seguir ignorándose. Es más, hay también en estos relatos una responsabilidad recíproca y mutua en la introducción del mal en la historia de la humanidad, que ha sido siempre tergiversada. Los relatos del principio son mitológicos, y es preciso saber que la descripción tan detallada y llena de pormenores que hacen estos relatos, debe verse totalmente encuadrada en el género mítico, que era el único lenguaje del que disponían aquellas culturas para expresar lo que intentan explicar.

La Trinidad es el lugar teológico desde el que es necesario profundizar con una mirada nueva. Es preciso superar una imagen de la Trinidad marcadamente masculina a nivel simbólico. Y esto no sólo como una cuestión lingüística. Si el relato del Génesis nos dice que el hombre y la mujer, lo masculino y lo femenino, son creados por Dios a imagen y semblanza suya, no se puede atar lo divino a un solo género. Sabemos que Dios está siempre más allá de cualquier imagen, pero si, por analogía, queremos representarnos algo de lo que Dios es, no podemos pensarlo y hablar de Dios bajo la imagen de un solo género. Haciéndolo así estamos haciendo un reduccionismo que hay que superar.

En la imaginación cristiana siempre la Trinidad de Dios ha sido pensada en categorías de masculinidad, por lo menos por lo que hace referencia a las dos primeras Personas. La liturgia, la catequesis y la teología han mantenida estas categorías ininterrumpidamente en el correr de los tiempos, apuntando así a una masculinidad divina esencial que excluye a la mujer como imagen de Dios. Nuestro lenguaje sobre la Trinidad de Dios lo que quiere decir es que Dios es como una triplicidad de relación. Pero las imágenes masculinas de padre e hijo son las que han prosperado en la creencia cristiana, quedando la tercera Persona en una especie de limbo. Esto ha llevado a instalar la masculinidad como propiedad esencial de Dios, dejando lo femenino en el rol de lo dependiente y subordinado, y lo que es peor, para nada adecuado en la analogía sobre Dios.

Como conclusión es preciso decir que hay ahora una certeza ineludible de que la estructura patriarcal en la sociedad y en las Iglesias, no ha sido querida ni es querida por Dios. Y aunque es vedad que el camino hacia lo recto y justo debe hacerse con prudencia, y siempre avanzando paso a paso, es necesario también ser fuertes en el sentido paulino, o sea, hay que ser de aquellos que han alcanzado la libertad de Cristo. Si nos da miedo ser libres, estaremos impidiendo la santidad de la Iglesia. Hay que afirmar también que las dificultades principales que se oponen a un cambio decidido en la búsqueda de más verdad, se deben al temor de perturbar equilibrios seculares, con consecuencias imprevisibles, pero esto no puede hacernos cerrar los ojos a la luz.

Y todo esto no es un problema solamente de mujeres, sino que concierne también a la fidelidad a las enseñanzas del maestro Jesús y a la autocomprensión de toda la Iglesia. Es una cuestión de identidad.

Manolita Pedra
Barcelona (España)

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“Las palabras de la Virgen en sus mayores alegrías y sus más grandes angustias fueron: ‘Hágase en mi según tu palabra’”


“No deberíamos nunca odiarnos. ¡Hay tan poco tiempo para amarse!”


“La santidad no consiste en una búsqueda inquieta de la perfección propia, sino en el cumplimiento humilde y confiado de la misión recibida del Señor”.


“La revelación del Evangelio nos enseña el amor de Dios inseparable del amor a los hombres.”

12 de junio de 2010

Pliego nº 17..............................'2ª Etapa'




Dolores González de Quesada viuda de Bigourdan
*Las Palmas de Gran Canaria, 12 de junio de 1903
+Barcelona, 12 de enero de 1989


En el 107 aniversario de su nacimiento

Usando palabras de Alfredo Rubio podemos decir de Tante: “Muchos años tuvimos ese tesoro que era ella entre nosotros. Todos la considerábamos una mujer excepcional, llena del don de escuchar y del don del consejo. De una fidelidad y una discreción sin límites, de una bondad connatural, de un desprendimiento total.”


Rescatar el medio mundo que forman las mujeres

Salto cualitativo que debe de dar la mujer

Desde mi punto de vista, quizás el salto que hace falta dar sea tan sólo uno. El único salto que en mi opinión se necesita hacer es sencillamente evidenciar aquello que genuinamente siempre hemos sido y somos como mujeres. Mostrar nuestra naturaleza auténtica, sin vergüenzas, sin complejos de inferioridad, con coraje y valentía, y ponerlo al servicio de la diversidad y la complementariedad entre los diferentes carismas en el sí de la iglesia y la sociedad.

Esta alentada manifestación pide en todo caso dos aspectos fundamentales:

- Ser conscientes de lo qué podemos aportar de específico y propio las mujeres. Cuál es el “genio femenino” que nos dota de identidad.
- Recuperar la propia autoestima y dignidad, aprender a amarnos.

Pero me centraré en el primer punto, es decir, ¿qué es aquello de genuino que tenemos las mujeres? ¿Cuáles son las aportaciones específicas de la feminidad?

Para responder a estas preguntas haré algunas referencias a las diferencias psicológicas y morales analizadas por las psicólogas Nancy Chodorow y Carol Gilligan(1)

Según los estudios realizados por estas autoras, las mujeres desarrollan una personalidad más relacional que los hombres por su identificación, más fácil, próxima y reversible con la madre, que las predispone a desarrollar en mayor medida relaciones comunicativas empáticas y estrechas. Por su parte los hombres, de jóvenes, construyen su identidad masculina separándose de la madre (complejo de Edipo) cortando así el sentido primario de un nexo empático. Este hecho provoca, según las autoras, que la estructura psicológica femenina esté más centrada en aspectos relacionales, de intimidad y de cuidado. Una estructura más favorable a desarrollar los valores comunicativos (diálogo, empatía...) y los de acogida (conexión humana, comunión, hospitalidad....).

Dicho esto apunto los siguientes saltos diferenciadores:

-El salto de la justicia a la caridad, de la abstracción a la contextualización, de la objetividad de la abstracción a la subjetividad sentida que habla de las razones del corazón, que rompe toda lógica y que trasciende la realidad empírica para descubrir nuevas realidades inconmensurables.La fe, esta actitud de “receptividad y acogida confiada” (genuinamente femenina) ilumina así al conocimiento abstracto (más propiamente masculino) y lo dota de las llaves interpretativas necesarias para comprender la realidad. Como decía Santo Tomás “aquello que no comprendemos, aquello que no vemos, lo testimonia una fe viva, fuera del orden de las cosas. Aquello que aparece es un signo, no una realidad, esconde realidades sublimes"(2)
La feminidad de Dios se hace presente así en la acción creadora del hombre cuando este no se conforma con las evidencias empíricas, con la manifestación de síntomas reales sino que profundiza y explora la realidad para encontrar el misterio y la verdad oculta que se encuentra en cada fenómeno. Salto pues de la inteligencia a la sabiduría.

-De la confrontación y arbitrariedad al diálogo y la conciliación.

-Capacidad de engendrar, de crear, de dar a luz, dar vida, hacer fructificar… Actitud de confianza, más intuitiva.

-Coraje y valentía, arriesgarse a… (más intuitiva). El hombre tiene tendencia a pensarlo todo y mucho, tenerlo todo más controlado.

-La empatía, proximidad, calidez y ternura.

Desde esta perspectiva me atrevo a afirmar que ante una realidad eclesial que a menudo se vive excesivamente jerarquizada, distante o poco encarnada, las mujeres, especialmente, podemos ser testigos del Amor que acoge, cura, escucha, es bálsamo. Que dirime conflictos, que es comunicativo y que mantiene una actitud constante de receptividad activa ante las necesidades y los problemas cotidianos. Un amor como el de María, abierto y receptivo a acoger interiormente la voluntad del Padre (Lc. 2, 51-52), capaz de aportar aquella calidez necesaria en las relaciones que hagan más habitables y deseables nuestras comunidades eclesiales.
Un amor dispuesto a nutrirse de un diálogo permanente y fecundo con Dios (contemplación, plegaria...), como la actitud de María de Betania (Lc. 10, 38-41), que aporte la mística necesaria capaz de transformar los corazones.

De otra parte, en unos momentos en que nos hace falta un regreso a la “autenticidad”, en que la razón parece haberse puesto también bajo sospecha y se necesita más que nunca “tocar a Dios”, “vivenciarlo”, las mujeres pueden, aun cuando no únicamente ellas, ser las personas claves para volver a dotar de significación la experiencia cristiana, para volver a “visualizar” el rostro de Cristo, para comunicar y volver a hacer creíble el mensaje de la Iglesia ( Mt. 28, 1-10; Jn. 20, 17-18).

Finalmente, ante la debilidad y las dificultades en las comunicaciones interpersonales y grupales, las mujeres podemos ser las impulsoras y almas para el trabajo intereclesial y en comunión, estableciendo puentes de diálogo entre colectivos diversos (Jn. 4, 1-30, la Samaritana) y favoreciendo la colaboración y la coparticipación entre todos los agentes pastorales.

Justo es decir que todavía en muchos ámbitos eclesiásticos la mujer se ve como un peligro, como un elemento desestabilizador, como “Evas” tentadoras del pecado. En el fondo nos tienen miedo.
A pesar de ser cierto que hay bastantes presbíteros y obispos que se implican activamente en la tarea de reducir y limar las desigualdades entre hombres y mujeres en el sí de la Iglesia, a esta le hace falta todavía, con respecto a este tema, luchar mucho por reducir el abismo existente entre el deseo de sus declaraciones y la realidad y es evidente que, en esta transformación, las mujeres habremos de ser las propias impulsoras y protagonistas.

Por otro lado, pese a que las mujeres podemos contribuir de manera más específica y significativa a impulsar y hacer vivir los valores relacionales y comunicativos, nuestro ámbito de participación no puede quedar reducido únicamente a estos aspectos y hace falta ir avanzando más todavía en la construcción de una iglesia vivida desde la comunión profunda entre hombres y mujeres, clérigos y laicos, y desde la coparticipación igualitaria en el ejercicio de las responsabilidades eclesiales. En definitiva, caminar hacia la construcción del verdadero proyecto de Iglesia-Pueblo de Dios, de Iglesia-Comunidad fraternal.

(1) GILLIGAN,C. La moral y la teoría psicológica del desarrollo femenino. Fondo de Cultura Económica. México. 1987. Y también se expone ampliamente esta tesis en: CHODOROW, N., El ejercicio de la maternidad. Psicoanálisis y Sociología de la maternidad y paternidad en la crianza de los hijos. Gedisa, Barcelona, 1984.
(2) Secuencia dela solemidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, citado por Juan Pablo II Fides et ratio 13.

Mar Galceran
Barcelona (España)

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.


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“La pobreza evangélica no es más que una consecuencia del amor.”


“Le pedimos algo, y Él nos da algo más importante que nosotros no vemos ni comprendemos; ¡qué tontos y orgullosos somos!”


“Dejarse amar es ser humilde.”


“Sonrientemente atenta para oír el mensaje que trae cada visitante”

12 de mayo de 2010

Pliego nº 16..............................'2ª Etapa'


Libertad interior y libertad exterior

Jesús de Nazaret, humanamente hablando, vivió muy condicionado en su libertad exterior: nació y murió en un país pequeño, sujeto a la ocupación romana, con una religión atenazada por la casuística y las prescripciones rituales, estaba bajo la atenta mirada de escribas, fariseos, saduceos, maestros de la ley... No pudo realizar viajes largos, la gente no le permitía ni descansar con los suyos y en un contexto de persecución, a menudo tuvo que esconderse. Sus discípulos no le acababan de comprender, esperaban un mesianismo político, discutían por la primacía, querían hacer bajar fuego del cielo... más de una vez el Maestro tuvo que reprenderles. Pero, interiormente, Jesús se sentía libre, y esa libertad nació de su experiencia en el Jordán: “Tu eres mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto”, o según otros códices “Mi hijo eres tú, hoy te he engendrado” (Lc 3, 22). Sentirse tan amado por Dios Padre que era Uno con él, es el secreto de su libertad interior, la que le llevó a dar la vida por amor.

Jesús era realista. El llamado “Juicio de las naciones” (Mt 25) es muy interesante en este sentido. El rey de la parábola, llama “benditos de su Padre” a los que cuando tenía hambre le dieron de comer, o cuando tenía sed le dieron de beber, o a quienes cuando estaba desnudo le vistieron, pero al llegar a los enfermos o a los prisioneros, siguiendo la misma lógica debería decir: “estaba enfermo y me sanasteis”, “estaba en la cárcel y me liberasteis”. No. Jesús sabía que no siempre estaría en la mano de sus discípulos sanar enfermos o liberar presos. Por eso dice; “estaba enfermo o en la cárcel y me visitasteis”, es decir, hicisteis por mi lo único que podíais hacer: estar a mi lado, darme soporte con vuestra presencia. La persona enferma o prisionera, vive también con la libertad exterior muy recortada, y sin embargo puede sentirse muy libre interiormente.

Nosotros hoy también vivimos sometidos a mil condicionamientos sociales: el que dirán, las convenciones, los tributos, las hipotecas, el intrusismo de los que nos gobiernan, el ritmo frenético de una sociedad hipercomunicada, pero, a pesar de todo ello, si vivimos las consecuencias de nuestro bautismo debemos sentirnos interiormente libres; libres para hacer el bien, libres para amar. Lo que ocurre es que pocos viven a fondo las exigencias de ser bautizados. Actualizar nuestro bautismo con toda su riqueza, hacerlo presente, esta es la fuente de la libertad interior.

Ha pasado por Barcelona Mons. Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura. Es un hombre libre. Ante la pregunta de los periodistas sobre la iniciativa de la creación de un “atrio de los gentiles” en el seno del Pontifico Consejo, sonrió diciendo: “muchos creen que yo he sugerido al Santo Padre la creación de este atrio o patio, pero en realidad, es una iniciativa del propio pontífice”. Lo que sí parece claro es que él va a ser quien lleve a buen término este proyecto. El prelado aclaró que el “atrio de los gentiles” está pensado para los no creyentes, no para los indiferentes. Es también significativo que Mons. Ravasi propicie el diálogo de la Iglesia con los artistas. La belleza es expresión de la libertad.

Jaume Aymar Ragolta
España

Rostros de María



“Que hermoso que los pueblos pidan protección a la Virgen María, que se arropen bajo su manto en una advocación local, en cada lugar distinta. Estas advocaciones en cada pueblo, en cada ciudad, en cada región del mundo, indican una cercanía de María en medio nuestro.

Te pedimos, Madre, que tus advocaciones en cada lugar, no sean nunca para separar ni dividir los pueblos; que no sean para pedir por ellos mismos sino por los demás; que tus advocaciones no sirvan para crear fronteras. Tú eres Madre de todos y todos somos hijos tuyos.”

Del libro: María, Victoria del Espíritu
Juan Miguel González-Feria
Editorial Edimurtra


Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“ Amar a los demás es dejar que Dios ame, en nosotros, a los demás; por otra parte, en el prójimo, todavía es Dios a quien debemos encontrar y amar. Dios amante, Dios amado, Dios a la partida, de nuevo Dios a la llegada.”


“Dios vive en cada ser, y aguarda ser adivinado allí para crecer.”


“La humildad de María brilla en su silencio, es lo más elocuente.”


“María: máxima en su fidelidad a Dios y a los hombres.
Realizó la más perfecta armonía entre contemplación y acción a través de las tareas más humildes de su vida cotidiana.”

12 de abril de 2010

Pliego nº 15..............................'2ª Etapa'


Narración real (Parábola del abuelo)

“Un gran hombre tenía un hijo. No había escatimado ningún esfuerzo para que fuera parecido a él. Este gran hombre, anhelaba tener nietos y deseaba que su hijo se casara con una mujer que conocían, de gran belleza, muy inteligente, sana, con educación exquisita e incluso muy elegante.

¡Qué nietos tan maravillosos podría tener de ese posible matrimonio! Pero su hijo se dejó enamorar por una mujer de la vida y determinó casarse con ella. El padre se horrorizó pero, naturalmente, respetó la libertad de su hijo. ¡Ay! ¡Seguro que aquella mujer tendría enfermedades! Era grosera, nada instruida…

Y así fue: los nietos daban pena. Pero el abuelo dijo: A pesar de todo, ¡son mis nietos! Yo no puedo no amarlos. Y los amaré con todo mi corazón. ¿Qué puedo hacer, pues, para su bien?

Este gran hombre era poderoso en recursos. Envió a sus nietos a las mejores clínicas y aun subvencionó a investigadores para que al fin encontraran el remedio a estas enfermedades congénitas. Después los puso a cargo de reconocidas instituciones para que los educasen de la mejor manera posible.

Incluso hizo que alguna de sus nietas le fuera practicada la cirugía estética. No ahorró nada para que todos fueran a las mejores universidades. El mismo, que también era muy sabio, se puso a darles clases particulares.

En fin, con los años llegó a tener unos nietos espléndidos. Fueron tantas sus atenciones y sacrificios en pro de ellos, que consiguió que en algunos aspectos fueran aun mejores que aquellos que él deseaba que nacieran de aquella magnífica mujer que quedó soltera.

Pero estos nietos, los que habían nacido de la voluntad del padre, ¡cuán agradecidos estaban a la bondad del abuelo! Porque aunque sabían que no eran ellos los que él había deseado en un principio, se había volcado sin medida, para hacerlos lo más parecidos posible a él. ¡Ciertamente , este abuelo tan bueno, merecía toda su alabanza y gratitud!

Además, el abuelo había perdonado a su hijo de todos sus errores cuando este se lo pidió y lo había acogido nuevamente a él así como a su esposa, en su palacio, ¡con gran fiesta y alegría!”

He titulado esta historia “narración real”, porque lo es. Dios deseaba que Adán, los hombres, no se hubieran enmanillado con el pecado haciéndose enemigos de El. Deseaba que se hubieran amado como El los amaba. Siendo así, toda la historia de la humanidad habría sido diferente. No tan sólo la historia, sino que al ser esta distinta, hubieran nacido otros –fruto de uniones armoniosas- que eran los que Dios deseaba.

Dios tiene conocimiento de todos los seres posibles. Pero lo que El soñaba que llegaran a ser reales, por culpa del pecado –y de los continuos pecados- se frustraban. Y Dios respetó la libertad que El mismo había dado al hombre. Y nacieron otros descendientes: nosotros mismos. Pero, aunque no éramos los deseados, nos aceptó como a seres reales que somos. Y derramó, por los méritos de Cristo, su Espíritu desde el principio de la Humanidad, iluminando las conciencias. Después también nos envió profetas para instruirnos. Se encarnó el Verbo para darnos la salvación a todas las generaciones pasadas, presentes y futuras. Nos envió el Espíritu con la plenitud de sus dones. Y nos llamó a la santidad. Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia. Nos abre las puertas de su cielo.

¡Pero debemos ser humildes! Debemos reconocer con sencillez que no somos aquel que El deseaba. Pero nos lo ha dado todo, aun con más sobreabundancia, para que podamos llegar a ser condignos de sus deseos.

Así pues, ¡cuánta alabanza y gratitud redobladas merece de nosotros!

Alfredo Rubio (1919 - 1996)
España


Camino de Alegría








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Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“La cruz son dos palos enjutos, enclavados y sobre esta cruz clavaron a Cristo. Muere y sobre esta muerte Cristo resucita. ¿Cómo va a resucitar Cristo y no va a resucitar la cruz? La Eucaristía es el fruto de ese árbol de la vida. Cuando Cristo en el juicio final venga con la cruz, no será la cruz muerta en la que murió, será el árbol frondoso de vida, Cruz resucitada.”


“¡Dios mío! Bendito seas por las ternuras que has puesto en mi ruta”.


“Amo la soledad interior pero el aislamiento le pesa a mi alma”.


“Haznos comprender que no podemos ser tus discípulos, tus amigos, sin ser, contigo, crucificados”.

12 de marzo de 2010

Pliego nº 14..............................'2ª Etapa'


Vectores de la Nueva Evangelización

El 6 de enero de 2001, iniciando el nuevo milenio y después de terminar el Jubileo del año 2000, el papa Juan Pablo II sorprendió con una Carta Apostólica invitando a todos los católicos a una singladura: a «remar mar adentro» (Lc 5,4). Con gran entusiasmo proclamaba la necesidad de una Nueva Evangelización. Sus palabras dichas con ardor recordaban la decisión que Juan XXIII tuvo cuarenta años antes en convocar el Concilio Vaticano II, diciendo que se debían “abrir las ventanas” de la Iglesia para que el Espíritu Santo la renovara.

Asumiendo las palabras de Pablo VI, propuso la tarea de la “civilización del amor” y de la renovación de la misma Iglesia atendiendo la Palabra que predica. Una “civilización del amor” que atiende la dignidad de toda persona humana, la solidaridad entre todos los pueblos de la tierra, la igualdad de toda vida humana y la fraternidad universal.

El equipo del Espacio Dolores Bigourdan deseamos subir a la “Barca de Pedro” con la esperanza que nuevos vientos nos lleven en este viaje. Estas ráfagas de viento son las que hemos venido a llamar “Vectores de Nueva Evangelización”. Estos vectores son los que, a lo largo de un tiempo, iremos anunciando y proclamando en este pliego mensual.

Recordamos la frase de Jesús: “A vino nuevo, odres nuevos” y por ello creemos, ante el cambio socio-cultural y religioso que se está dando en el mundo, debemos descubrir cuales son los impulsos del Espíritu que nos conduzcan a buen puerto, el cual es el Reino de Dios, que Jesucristo nos invita a comenzar a vivirlo ya aquí en la tierra.

Dice el texto evangélico que Pedro y los primeros compañeros confiaron en la palabra de Cristo entraron mar adentro y echaron las redes. «Y habiéndolo hecho, recogieron una cantidad enorme de peces» (Lc 5,6).

También nosotros, miembros de la Iglesia, deseamos aportar nuestro grano de arena en la construcción del Reino. Y te invitamos a que nos acompañes impulsados por el soplo del Espíritu.

José Luis Socias
España

La Cruz - el amor fiel


Dicen algunos sociólogos que, después de la sociedad industrial y la sociedad del ocio, entramos en una sociedad depresiva, una sociedad que carece de esperanza.

Una de las causas indicadas es la crisis de fidelidad y lealtad en todos los campos: matrimonio, amistad, negocios, empleo… Cuando no se cumple una promesa, cuando nos engañan, cuando nuestro jefe nos despide después de largos años de servicio, cuando las personas no cumplen sus compromisos, hay una herida profunda, un sufrimiento se instala, se pierde confianza… La infidelidad hace a la sociedad profundamente depresiva. Y cada infidelidad, por pequeña que sea, da ganas a la parte herida de hacer lo mismo. ¿Cómo romper este círculo vicioso?

Dirige tu mirada a Cristo en la cruz, contémplale a Él, que ha sido fiel siempre, hasta el final…

Jesús hubiera podido salvarse, pero escogió no renunciar a sus convicciones, a su amor; no hacer marcha atrás, a pesar de la amenaza de sufrimiento y muerte. Siendo fiel a sus palabras, él fue fiel a la vida. ¡Y es por eso que la muerte no tendrá la última palabra!

Pauline Lodder
Suiza

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“La cruz de cada día, regalo de Dios, llevarla pues con muchísima alegría.

Él es el camino de la verdadera vida.
Él nos da el querer obrar y es infinitamente activo con el alma que se le da totalmente.
No podemos llevar a los demás sino lo que hayamos recibido. Y sólo recibimos para dar.”



“Era José un hombre como tantos otros. Y que puede esperarse de un habitante de la aldea perdida como era Nazaret? Sólo trabajo todos los días siempre con el mismo esfuerzo.
Pero el nombre de José en hebreo significa Dios añadirá. Dios añade a la vida santa de los que cumplen su voluntad.
José podía hacer suyas las palabras que pronunció Santa María su Esposa
«ha hecho en mi cosas grandes Aquel que es todo poderoso, porque se fijó en mi pequeñez».
José supo vivir, tal y como el Señor quería. por eso, la Santa Escritura alaba a José afirmando que era Justo. En hebreo justo quiere decir piadoso, cumplidor de la voluntad divina, otras veces significa bueno y caritativo con el prójimo (servidor irreprochable de Dios). Justo es el que ama a Dios con el amor, orientado siempre en servicio de sus hermanos los hombres.”

12 de febrero de 2010

Pliego nº 13..............................'2ª Etapa'


Peregrinar con Santa Eulalia

Como todo peregrinaje, el que desde hace 40 años lleva al Santuario de Santa Eulalia de Vilapiscina (Barcelona) hasta Montpellier, tiene una razón de ser: ir a las fuentes de la fe siguiendo las huellas que otros hombres y mujeres han dejado. En este caso, reencontrar Eulalia, la joven de corazón fuerte y de fe intrépida que sin rodeos proclama su fidelidad a Cristo delante de aquellos que quieren negar su existencia.

Cuando la vida y el itinerario espiritual de una persona –aún que breve en este caso, pero no por ello menos intenso- han sido tan apasionantes como los de Eulalia, misteriosamente su paso por el mundo toma vuelos universales. El eco de su existencia se extiende más allá del pueblo, ciudad o país donde ha nacido y vivido. Eulalia es amada en muchos lugares. Uno de ellos, en Montpellier, en una parroquia en el centro de la ciudad donde los Mercedarios llevaron su devoción y donde se conserva su cráneo.

Peregrinar hasta esta ciudad del sur de Francia, año tras año, tiene su origen en un viaje que Alfredo Rubio hizo a Montpellier. Allí descubrió una parroquia dedicada a la Santa. Por el gran amor que Alfredo tenia a Santa Eulalia, y coincidiendo con el momento de la reapertura del Santuario de Vilapiscina, quiso proponer a su párroco, el Abbé Guy Paul, de hacer un ‘jumelage’ las dos comunidades que tenían por advocación a Santa Eulalia. Así se iniciaba la común devoción de dos ciudades hermanadas: Barcelona y Montpellier. Es así como este año celebramos ya 40 años de una amistad con unos hermanos en la fe.

Este peregrinar, ser itinerantes, nos invita a pensar en Eulalia y, de su mano, recorrer nuestro propio itinerario espiritual, a preguntarnos hasta que punto vivimos con pasión el seguimiento de Cristo, como es de fuerte nuestra fe y que capacidad tenemos de vivir comunitariamente la vida de Dios.

Eulalia, además, nos invita a amar la diferencia con profundo respeto. Este es uno de los rasgos más hermosos de la fe que profesamos: antes de ser de aquí o de allí, ricos o pobres, sencillos o inteligentes, somos personas con capacidad de amar y esto –para quien lo desea vivir de verdad- nos une desde las raíces existenciales.

Amando a Eulalia, hemos aprendido a querer a una comunidad de fe distinta a la nuestra. Hemos descubierto nuevos amigos. Hemos palpado la universalidad de la Iglesia.