12 de noviembre de 2009

Pliego nº 10..............................'2ª Etapa'


San Martín de Porres, amigo de Cristo


En las países hisponófonos se suele dar el nombre de «Fray Escoba» a San Martín de Porres.

La tradición católica le representa en general con una escoba en la mano, seguramente debido a su humilde condición de hermano donado y por el hecho que una de las tareas encomendadas era la de barrer el suelo del convento dominico donde vivía. El convento Nuestra Señora del Rosario de Lima era grande e importante, contaba con más de 250 frailes y sin duda, Martín habría pasado muchas horas limpiando suelos.

Pero nadie se limita a una única función! Por eso me gusta tanto este ícono que representa a Jesús y su amigo Martín. Lo mas importante de la vida de Martín de Porres no fue su trabajo, sus actos o su escoba, sino su amistad con Cristo. Es de allí de donde recibe su santidad… de esa amistad íntima, personal con Jesús.

La tradición ortodoxa representa los santos que se ocupan de enfermos con una caja de medicamentos y una cuchara. Martín era enfermero y fue conocido por sus cuidos a los enfermos. Curaba con hierbas medicinales que cultivaba en el claustro del convento. Podemos afirmar con certeza que Martín no se ocupaba únicamente de limpiar suelos, de cuidar el hábitat de los frailes, sino que también limpiaba heridas, se ocupaba de las personas !Que importante es saber hacer las dos cosas: cuidar nuestras casas y cuidar las personas!

Martín de Porres es un gran santo: una persona muy «completa». El icono logra reflejarlo. Recordemos que los íconos son pintados para dar testimonio de la belleza de Dios. La amistad entre Martín y Cristo es belleza de Dios !Toda amistad entre personas es belleza de Dios!

Quizás me pregunten, qué hacen los animalitos allí? Martín era también amigo de ellos, pero me gustaría más contestar con una frase que escuché no hace mucho. No recuerdo de quién es…que su autor me perdone... Dice algo así : Dios ha creado al hombre para que busque a Dios y todo el resto de la creación para que revele a Dios! El perro, el gato y el ratón, y yo añadiría que también la escoba, que tanto identifica a San Martín de Porres, son todos signo de la inmensa belleza de Dios ! La vida de Fray Escoba es un baño de belleza !

Pauline Lodder
Suiza

Un buen hombre, Clemente Mur


Recuerdo que de niña me gustaba ver en la televisión especialmente los programas donde aparecían caricaturas, cómics y series infantiles y prestaba especial atención en cada uno de los personajes y sus características.

Pienso que en esos programas, los héroes, heroínas y animales con poderes especiales que conviven de forma natural con la gente, tienen unas características determinadas que los hacen dividirse en dos grupos, el de los buenos y el de los malos.

La persona buena es aquella que cuenta con unas características espefícicas, fácilmente identificable y sobre todo propensas a que la gente se les acerque de manera rotunda y con alegría; por otro lado, nos encontramos con aquellos que se instalan en el egoísmo, en el rencor, en la mentira de forma natural y crean división entre las personas, pero curiosamente cuentan con un cierto magnetismo que atrae, que vislumbra y que atrapa.

A medida que iba creciendo me daba cuenta de las características diferenciales relativas a las buenas personas. Con el pasar de los años he ido cambiando la visión de aquellos personajes infantiles de la televisión; lógicamente a ello también ha contribuido las personas que se han cruzado en mi camino y eso ha hecho que la primera visión se haya transformado.

Un entrañable amigo me contó una vez la historia de un gran amigo suyo que se llamaba Clemente Mur Linares. Recuerdo que me explicó detalles especiales de su vida, sobre su testimonio y que destacó concretamente en ciertos valores humanos como la sencillez, espíritu de servicio, de acogida, solidaridad, humildad, don de consejo, alegría y sobre todo, buen humor!

Quedé maravillada de la forma en que me narró su historia y la manera tan cariñosa con la cual se expresaba y lo recordaba. Eso provoco en mí una gran inquietud de conocer más sobre él, e insistí a mi amigo, para que siguiera contándome más. Recuerdo que le pedí con insistencia que continuara narrándome la vida de aquel hombre bueno y no hizo más que exclamar: “Clemente se lo merece todo!, se que es poca cosa lo que puedo contarte de él e intentaré hacerte un esbozo sencillo y sin fantasías sobre la manera transparente como vivió Clemente.

Continúo con su narración y me explicó que un grupo de gente que había conocido a Clemente habían organizado en su nombre una entrega de premios, que llevan como título: «Premios Clemente Mur». Se trata de premiar a las buenas personas. Este premio lo organiza una entidad que busca difundir los valores humanos, desde una nueva perspectiva, propiciando espacios donde la belleza fluya con el arte y que además las personas sean las protagonistas en todo lo que la entidad organiza.

Pero, ¿un premio para las buenas personas?, me parece una cuestión novedosa en nuestros días ya que poca gente se fija en la bondad de las personas que nos rodean y menos como para darles un premio.

Remarcó mi amigo que no se trataba de buscar personas importantes dentro del mundo de la política, la cultura o del deporte, sino de reconocer el trabajo silencioso y sencillo de aquellas personas que favorecen una convivencia agradable, construyendo a su alrededor un mundo solidario y en definitiva, un mundo más humano.

Los galardonados con el premio suelen ser personas que manifiesten que cualquier ser humano es digno de ser estimado por el sólo hecho de existir y estos candidatos han de ser presentados por un grupo, una asociación, una entidad o comunidad de vecinos. Posteriormente son elegidos por un jurado que analiza y valora las propuestas presentadas y selecciona a los que serán premiados.

Después de la extensísima explicación de mi amigo, me di cuenta que estamos rodeados de muchísimas personas buenas y que, muchas veces, ni nos detenemos a pensar en ellas, ni mucho menos, detectamos aquello que las hace diferentes y especiales.

Seguramente hay hombres y mujeres santas que conviven con nosotros día a día y que por nuestro quehacer diario no reconocemos o simplemente, no queremos reconocerlo, por envidias, egoísmo o miedo a que nos interpelen demasiado y nos provoquen cambios en nuestros hábitos, muchas veces tan obcecados y tan sin razón.

Al final de la charla con mi amigo, me di cuenta de que todos estamos invitados a ser buenas personas, a generar esperanza todos los días y sobre todo, a ser motores que empujen al otro, al más cercano, a la gran alegría que es existir y vivir la vida sintiendo la brisa que nos acaricia la cara.

Al acabar de escribir estas líneas me di cuenta de que podemos escribir ‘buen hombre’ u ‘hombre bueno’ y he visto que hay una gran diferencia entre una expresión y la otra, ya que cuando el adjetivo viene delante de un sujeto, eso quiere decir que es una constatación y por eso quise hacer constar que Clemente realmente fue un buen hombre de nuestros días.

Thelma Gil Samaniego Ibarra
España

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.


Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“Sois miserables cuando contáis solamente con vosotros mismos e intentáis actuar solamente con vuestras fuerzas. ¡Oh! ¡Que miserables sois entonces!”


“Callar de sí mismo es humildad.
Callar los defectos ajenos es caridad.
Callar palabras inútiles es penitencia.
Callar a tiempo y lugar es prudencia.
Callar en el dolor es heroísmo.”


“¡Extraña caridad la de aumentar el peso de los sufrimientos ajenos! ¡Llevamos en nosotros tantas antipatías, ferocidades, que ni siquiera conocemos!”

12 de octubre de 2009

Pliego nº 9...............................'2ª Etapa'


Andar en la humildad es andar en la verdad

Ya hemos cerrado la puerta. Ya permanecemos solos en la habitación. Ya hemos cerrado los ojos. Ya nos hemos envuelto de silencio, de aquella quietud que permite penetrar bien adentro. Ya hemos visto y catado la existencia.

Es entonces cuando nos damos cuenta de que nada nos falta para haber sido alguna cosa en lugar de nada. Somos, existimos. Y no hay grados ni niveles. No podemos decir que existimos a medias, a pedacitos, a migajas. No podemos decir que unos existen más que otros... no hay niveles. La existencia nos iguala a todos, nos mide a todos con una misma medida. Nada nos diferencia en esto. O existimos, o no existimos.

Percibimos entonces que lo tenemos todo al existir. ¡Qué humildad! ¡Humildad de saber que somos, que existimos, y podríamos perfectamente no haber llegado nunca a existir! ¡Cuánta humildad saber que no teníamos porque haber sido nunca y... al mismo tiempo, sin haberlo pedido, sin haber pedido a nadie que queríamos existir... nos encontramos existiendo! Qué humildad saber que nuestra existencia no depende de nosotros. ¡Es mera carambola cósmica. ¡Nos ha tocado la lotería sin haber jugado ningún número!

Y al mismo tiempo, ¡qué humildad saber que esta vida un día se acaba! Que tan sólo los que nunca han llegado a existir son los que nunca mueren.

Que humildad tocar con los pies en el suelo y darnos cuenta de que somos limitados o no somos. Unos límites por origen, como cuando comienza el día y quizás la hora de levantarnos nos viene marcada por el trabajo, por lo que tenemos que hacer... casi impuesta por otras cosas. No decidimos nosotros comenzar nuestra existencia.

Y también unos límites por el final, como cuando finalizamos la jornada... sabiendo que muchas cosas no las dejamos acabadas ni resueltas pero... es como ir aprendiendo a morir poco a poco. ¡Saber que vamos a dormir sin tenerlo todo resuelto y... el mundo sigue rodando como si tal cosa!

¡Qué humildad percibir que no somos necesarios! Que las cosas funcionan -y además funcionan bien- aunque uno se quede todo el día en la cama. Habrá quien sentirá su imprescindibilidad, sabiendo que si no va al trabajo parece que se hunde el mundo, que si no prepara el desayuno a sus hijos parece que no van a comer… pero la enfermedad nos prepara para esa humildad. Estar enfermos es la primera lección de humildad. Al enfermar constatamos que todo sigue sin nosotros, posiblemente no sigue de igual modo, pero en todo caso todo sigue: en el trabajo se las arreglan, en casa cambian funciones y se asumen responsabilidades, y cuánto más días pasan menos consultas recibimos sobre qué haríamos en tal o cual caso.

En definitiva, la enfermedad nos prepara para bien-morir, y estar enfermos nos sanea en humildad. Al fin y al cabo, caminando con los pies en la tierra no podemos ni humillarnos ni enaltecernos. La santa de Ávila supo mucho de humildad porque vivió cercana siempre a la enfermedad. “Andar en la humildad es andar en la verdad” –decía esta Santa de la alegría, como también se la conoce. Y es que humildad y alegría se unen.

Marta Burguet Arfelis
España

Nada te turbe





Todo se pasa, Dios no se muda,
La paciencia todo lo alcanza.

En Cristo mi confianza,
y de Él solo mi asimiento;
en sus cansancios mi aliento,
y en su imitación mi holganza.

Aquí estriba mi firmeza,
aquí mi seguridad,
la prueba de mi verdad,
la muestra de mi firmeza.

Ya no durmáis, no durmáis,
pues que no hay paz en la tierra.

No haya ningún cobarde,
aventuremos la vida.
No hay que temer, no durmáis,
aventuremos la vida.


Santa Teresa de Ávila


Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.

Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“La plegaria es de una eficacia cierta. Oremos, pues, sin cansarnos jamás”


“Hay que llenar la propia vida con el trabajo, la caridad y con el cumplimiento del deber, de todo deber”


“Saber callar es, a menudo, sabiduría y acto de virtud”

12 de septiembre de 2009

Pliego nº 8...............................'2ª Etapa'


Virgen de la Mercedes, redentora de los cautivos

El próximo 24 de septiembre, se celebra la fiesta de la Virgen de la Merced, patrona de Barcelona (España) y de muchos otros lugares de América Latina, ya que su imagen presidió la primera misa en el continente americano.

La Merced nos recuerda una cuestión muy básica para el ser humano: la libertad. Sí, porque esta advocación es, precisamente, la de ser “redentora de los cautivos”, la que vela por devolver la libertad a aquellos que la han perdido, o la tienen reducida o condicionada innecesaria o injustamente. Nuestra libertad es limitada, pero aún siendo limitada es lo más fundamental de la persona humana, lo que más nos asemeja a Dios.

Pensando en los colectivos que hoy sufren por falta de libertad, no podemos hablar únicamente de los que están en prisión. También existen muchas personas que aparentemente viven en libertad, pero que en realidad están prisioneros de su entorno, de su ambiente, de la misma sociedad de la que forman parte.

Uno de estos colectivos, que más sufren restricciones de sus libertades, es el de las mujeres, es decir, más de un 50% de la humanidad. La sociedad occidental, ha avanzado mucho, es cierto, en la situación de las mujeres, pero aún queda mucho trabajo por hacer, mucho camino por recorrer en el itinerario de dignificación del ser y del papel de las mujeres en nuestras sociedades. Mientras las mujeres no sean reconocidas en su completa dignidad, mientras no puedan desplegar con plena libertad su manera de ser, sus cualidades, su particular manera de ver y vivir sus relaciones con el entorno, no será posible que nuestra sociedad viva en paz.

Pero, si esto sucede en las sociedades occidentales, tan sensibles al tema de los derechos humanos, ¿que podríamos decir de otras culturas en donde la mujer aún es considerada como un cero a la izquierda? No podemos quedarnos impasibles ante esta injusticia. Clama al cielo por su ataque a la dignidad del ser humano en su conjunto, hombres y mujeres. Mientras las mujeres no sean reconocidas por completo, en el fondo tampoco lo están siendo los hombres, que no pueden desarrollar armónicamente sus relaciones, ya que su interlocutor no está al mismo nivel.

Los hombres, con gran delicadeza, escuchando a las mujeres y con decisión, han de sentir como propia la tarea de luchar por la libertad de las mujeres. En el fondo, se trata de la lucha por el reconocimiento de la dignidad del ser humano que nos corresponde a todos.

Diego López-Luján
República Dominicana


Libertad, libertad


Libertad, libertad

te he buscado sin aliento
y no encontrándote, lamento
la pena de haber vivido siendo
veleta sin horizonte, sin cielo.

Libertad, libertad
buscándote he perdido el tiempo
me he desgastado y me he impuesto
cadenas, grilletes, losas... y todo
para acabar más exhausto, más muerto.

Libertad, libertad
en mi ceguera no he visto
que dentro de mi te hallabas
libre como el viento,
tan libre como te soñaba.

Déjame pues que te cante
que cantándote reflejo
el sentimiento que llevo dentro
y para los demás expreso
gratitud sin recelo
amor,... que sólo amando, libertad,
verte puedo.

Alfredo Rubio
Barcelona, 22-XI-84


Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.


Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“Aprendamos a ser humildes oyendo todo aquello que nos dice nuestro prójimo, sea sabio o ignorante.”


“Casi todo gira entorno a la bondad y a la caridad fraterna, precepto tan querido del Corazón de Cristo y que nos lleva ciertamente, a un ambiente más conciliador y a una más íntima y mutua comprensión.”


“La amabilidad es la caridad que se da; la humildad que se abate, la mortificación que se priva, la paciencia que soporta, la fortaleza que no se cansa jamás.”

12 de agosto de 2009

Pliego nº 7...............................'2ª Etapa'


Hermana Pobreza


En una época en que se viven, y muchos sufren, las consecuencias de una crisis económica globalizada, parece casi una paradoja hablar de la pobreza como hermana. A nadie se le ocurriría llamarla así si no fuera porque la vivió, como una opción personal y radical, Santa Clara, siguiendo las huellas de quien se consideraba el poverello (pobrecito), Francisco de Asís.

Clara había nacido en Asís, de familia noble, en 1193 A sus 18 años, a escondidas de su familia y atraída por la fama y el testimonio de Francisco, fue recibida por él y los primeros frailes en la iglesia de Santa María de los Ángeles, la Porciúncula, para consagrarse enteramente al Señor. El santo la acompañó a un monasterio de religiosas. Allí sus parientes trataron en vano de convencerla para que volviera a casa. Más tarde Francisco le aconsejó que se retirara en la iglesia de San Damián, que él había restaurado unos años antes. En aquel convento vivió 42 años, casi siempre enferma, pero alegre y entusiasta, dedicada a la contemplación y a la formación en la vida religiosa de varias amigas y parientes, entre ellas su hermana Inés y su madre. De este modo empezó la orden de las Clarisas que pronto se extendería por toda Europa.

Pero no podemos detenernos en los meros hechos históricos, sino que nos sentimos impulsados a profundizar en el contenido y significado que Clara daba a la pobreza hasta el punto de llamarla "hermana". Una característica fundamental de su vida, fue su total confianza en la divina providencia, de tal modo que nunca aceptó poseer casas, campos, dinero ni otros bienes. Esto, que ella llamaba el "privilegio de la pobreza", le fue concedido en 1216 por el Papa Inocencio III.

Con la fundación de las Clarisas, ella introdujo un nuevo estilo de vida religiosa. Hasta entonces la vida de los monasterios estaba asegurada por los bienes que poseían. Además, quienes entraban en un monasterio debían llevar consigo una dote como garantía de su mantenimiento. Obviamente, su confianza total en la providencia rompía claramente este modelo. Al hacer la opción por la pobreza, ella se ponía enteramente en manos del Señor y en manos del prójimo, cuyas limosnas recibidas eran expresión palpable de la generosidad divina.

Al celebrar este mes su fiesta, nos viene a la mente que ella, al fundar las Clarisas, quiso que se llamaran como había dicho Francisco: las "Hermanas Pobres", a imitación de Cristo pobre. Ante esta nueva realidad eclesial fue el Papa de entonces, Inocencio IV, quien aprobó y promulgó la nueva regla de vida religiosa, escrita por Clara.

La Santa había visto que Francisco, con su cántico de las criaturas, expresaba por un lado la belleza que el Señor había derramado a manos llenas en la creación y, por otro, la gratuidad con que la providencia las mantenía.

Además, la pobreza era para Clara una expresión de los propios límites, pero también una forma de comunión solidaria con quienes les proporcionaban toda forma de ayuda. Y también era signo de una pobreza aún mayor y más radical: la de no poseer personas. La no posesividad sobre los demás se manifestaba en no querer controlar, dominar ni sojuzgar a nadie, considerando siempre a todos como hermanas y hermanos, cualquiera que fuese su condición. Santa Clara y las Hermanas Pobres eran humildes, y esto les hacía sentirse muy libres y felices.

Miguel Huguet
Italia

Clara de Asís: custodia del amor de Dios


¡Qué mejor custodia para el Señor que la propia existencia! Este es el testimonio de vida que Clara de Asís dejó para sus “hermanas pobres” –las, ahora, clarisas- y para el resto de la humanidad. Clara descubrió en su interior la presencia del Padre y no dudó en convertir su vida en casa de Dios donde se respiraran pobreza, humildad, servicio, oración, fraternidad, gratuidad… Su entrega libre y valiente a Dios la materializó uniéndose a la causa de Francisco cuando, la noche del domingo de Ramos del año 1211, recibió del “pobrecillo de Asís” el hábito.

Pronto se unieron a ella otras hermanas que encontraban en Clara un modelo de amistad con Jesús basado en la comunión, en la sencillez, en el silencio, en la austeridad y en la alegría. Vivían la clausura en el monasterio de San Damián, sin embargo no experimentaban esto como huída del mundo, sino como una adhesión íntima a la humanidad. Su entrega callada a la vida en comunidad y a la contemplación de la vida de Cristo, se transformaba en oración solidaria por los que sufren en el mundo. Su testimonio fue haciendo que más mujeres, de todas las condiciones, quisieran unirse a vivir esa pobreza evangélica que colma.

Orar era para Clara como respirar. Decían las hermanas que cuando volvía de estar orando es como si viniese del Cielo. Uno de los episodios más significativos de la vida de Clara es cuando los sarracenos invadieron la ciudad y estuvieron a punto de entrar en el convento. Clara se postró ante la Custodia y pidió a Jesús con estas palabras: “Señor mío, ¿acaso quieres entregar en manos de los paganos a tus siervas indefensas, que he educado por tu amor?”. La liberación de Asís se dio milagrosamente enseguida. De hecho, a santa Clara se le representa con una custodia en las manos por este motivo.

Jesús, nos invita a comer de Él, a impregnarnos de su vida. Cuando nos dice: “ámense como el Padre me ama a mí y yo los amo a ustedes”, nos está invitando a acoger el amor de Dios en nuestro ser y a transparentarlo a los demás. Estamos invitados a ser “custodias” del amor de Dios, receptores y dadores de ese amor. Clara, con su custodia en las manos nos recuerda esta invitación.

Javier Bustamante
Espa
ña

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.


Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“La humildad: no es envidiosa, desconsiderada, no se hincha de orgullo, no desea el honor, no busca su interés, no se irrita por nada, todo lo sufre, lo espera todo, lo soporta todo.”

“Acostumbrarme a considerar la vida como un paso, podrá influir en mi vida.”

“Danos la fuerza para que jamás te rechacemos y para responder con un <Sí> total a todos


12 de julio de 2009

Pliego nº 6...............................'2ª Etapa'


Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Chile


La advocación mariana más popular y la que cuenta con mayor devoción en la República de Chile es la de Nuestra Señora del Carmen, Patrona del Ejército desde 1817 y, además, patrona de los marineros, pescadores y hombres de mar de este país.

Al hablar sobre la historia de la Patrona de Chile, es imposible no aludir al proceso independentista llevado a cabo entre 1810 y 1818 e incluso, en pleno período hispánico encontramos rastros de ella.

La devoción a María estaba ya asentada en Chile cuando llegaron los monjes Agustinos en 1595 y fueron ellos los que dieron a conocer la advocación de la Virgen del Carmen. En la gran mayoría de los hogares existía una imagen de Nuestra Señora y en las haciendas, capillas y parroquias se la veneraba con fervor.

En 1643 nace en Concepción, actual capital regional del Bio-Bío, la Primera Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de Chile; en 1662 se funda en Nuñoa, actual Región Metropolitana, la primera parroquia carmelita; en el año 1690, en las postrimerías del siglo XVII, comienza a crearse el Monasterio del Carmen Alto de Santiago; en 1694, el misionero José González Rivera y Moncada construye en tierra de indios dos capillas carmelitas, en Ropocura y Colhué, a orillas del Cautín y el Bio-Bío.

El 13 de Octubre de 1786, un comerciante de estampas religiosas, extiende "su humilde mercadería sobre el suelo de ese erial que era entonces, nuestra Plaza de Armas, lugar de tránsito de carruajes y caballerías y de ceremonias en los actos solemnes. Corre un leve viento, como en todas las primaveras santiaguinas. El viento levanta las livianas estampas, las hace revolotear por el aire; el comerciante va de un lado a otro, cogiéndolas en su vuelo y poniéndolas a buen recaudo. Pero una se resiste, se eleva, como cometa de un futuro septiembre y se va, se va, se aleja, se pierde entre las callejuelas y los tejados, sobrepasa los jardines y se detiene, por último, en un punto de la antigua Cañadilla, que hoy llamamos Avenida Independencia", con esas palabras es descrito el acontecimiento que es considerado un verdadero milagro por el pueblo en el libro "Maipú, historia y templo" de Hernán Poblete Varas (Pehuén Editores).

En ese lugar, se inicia la construcción de un templo en 1794, bajo el mandato del obispo Francisco Marán, con el nombre de viceparroquia de Renca. En 1819, el obispo Cienfuegos lo eleva a la categoría de parroquia, cuyo nombre hace alusión a los acontecimientos que motivaron su edificación: Parroquia de la Estampa.

Durante el siglo XVIII, surge en Europa un movimiento cultural-intelectual denominado Ilustración, el cual critica el absolutismo monárquico imperante, con una clara desigualdad y, de paso, sugiere un sistema democrático como forma de gobierno, en donde la teoría de soberanía popular es el eje, o sea, el pueblo elige a sus representantes. Éste fue el comienzo de un conjunto de hechos , como la Independencia de Estados Unidos o la Revolución Francesa, que darían como resultado la Independencia de gran parte de Latinoamérica. A esto hay que sumarle la crisis del Imperio Español en todos los ámbitos.

Chile no estuvo ajeno a este proceso. A partir de la concreción de la Primera Junta Nacional de Gobierno, el 18 de Septiembre de 1810, los criollos inician la separación paulatina de España. Chile poco a poco iba adquiriendo el carácter de una nación independiente, siendo la concreción del Primer Reglamento Constitucional Provisorio, promulgado bajo el mandato de José Miguel Carrera en 1812, un ejemplo de ello.

El 5 de Abril de 1818, con la victoria de la Batalla de Maipú, se consolidaba Chile como una nación independiente y libre del dominio extranjero. El 23 de Mayo de 1818, la Gazeta Ministerial de Chile, una suerte de diario oficial de la época, publica el texto del decreto promulgado días antes por el Director Supremo, referente a la adopción de la Virgen del Carmen como patrona de la Nación. El 15 de Noviembre de 1818, peregrinan a pie desde la capital hasta el lugar de la batalla, el naciente gobierno en pleno, encabezado por O’higgins, para poner la primera piedra del futuro Templo Votivo de Maipú, dedicado a la Virgen del Carmen, patrona de Chile y centro de las celebraciones marianas cada 16 de Julio.

Lourdes Flavià
Chile


La Virgen del Carmen, madre de las familias marineras



La Virgen del Carmen es tradicionalmente considerada patrona de la gente de mar.

Los marinos la llaman también “Estrella de los Mares”, haciendo referencia a que así como los astros les indican desde tiempo inmemorable el rumbo a seguir, la Madre de Dios les guía por las aguas difíciles de la vida a llegar a buen puerto.


Por este motivo, a la hora de alzar los ojos al cielo, le dedican su plegaria preferida. Los marinos y los pescadores, los hombres y mujeres del mar, cuando salen a navegar llevan en el corazón a su familia y tienen muy claro que si luchan contra las olas y hacen frente a las fuerzas de la naturaleza, es para llevarles el pan.

En muchos puertos de la geografía española, el día del Carmen se organizan procesiones y misas en honor de la patrona.

En Barcelona, la procesión arranca desde una parroquia cercana al puerto, Sant Miquel del Port, desde la cual la imagen de la Virgen es llevada a hombros por pescadores y sus esposas, hasta el muelle de los pescadores. Durante todo el trayecto le van dedicando cantos y vítores, en una auténtica manifestación de devoción popular.

Posteriormente, la procesión embarca y hace un recorrido de una hora por aguas del puerto, seguida de multitud de pequeñas embarcaciones. Muchos de los barcos atracados en puerto saludan a Nuestra Señora, haciendo sonar sus sirenas a su paso. Finalmente se celebra la Santa Misa sobre el muelle, bajo el viejo Reloj.

La devoción por Nuestra Señora del Carmen encuentra sus raíces en una visión que el profeta Elías tuvo cuando estando en el Monte Carmelo vio ascender desde el mar una nube blanca, símbolo de la fecundidad de la Madre de Dios. Posteriormente un grupo de religiosos, que se denominarían Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, levantaron en dicho lugar un templo en su honor.

El día 16 de julio del año 1251 San Simón Stock, superior general de la Orden Carmelita tuvo la aparición de la Santísima Virgen, quien le prometió su especial protección y le entregó el Escapulario del Carmen.

En España la devoción de los marinos a la Virgen del Carmen tiene una larga tradición, que se inicia en el siglo XVII, siendo la Reina María Cristina el año 1901, quien proclama oficialmente a Nuestra Señora del Carmen como patrona de la marina española.


Para la gente de mar y sus familias, la Virgen del Carmen es aquella madre a la que, ante cualquier dificultad, se acude para ponerlo todo en sus manos.


Ricardo Rodríguez-Martos
Delegado diocesano del Apostolado del Mar
Espa
ña

Atisbos


Aquí se recoge escritos y pensamientos de Dolores Bigourdan (Canarias 1903 - Barcelona 1989) con el fin de ofrecer a nuestros lectores un espacio de reflexión.


Son escritos y pensamientos algunos recogidos por ella y otros que forman parte del itinerario de su vida.

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“Pequeños deberes, pequeños esfuerzos, los mejores, porque no son vistos por nadie, sólo por Aquél a cuyos ojos nada es pequeño.”


“No actuar es, a veces, el mayor sacrificio y la más fecunda de todas las acciones.”


“¿Cómo saber lo que Dios quiere? Sé que quiere algo ahora, pero no cómo hacer para hacerlo.
Ayúdame Virgen Madre a hacer lo que debo hacer.”


“Laisser germer la parole de Crist dans votre ame, ne soyez pas impatients, elle grandira sans que vous y mettiez la main.” (Dejad germinar la palabra de Cristo en vuestra alma, no seáis impacientes, crecerá sin que vosotros hayáis puesto la mano.)